San Millán de la Cogolla

Gonzalo de Berceo

LA ESTORIA DEL SENNOR SAN MILLÁN

Los Votos de San Millán


San Millán o Emiliano de la Cogolla (470/473 – †574)(1) San Millán es uno de los confesores hispanos más celebrados de la España visigoda. Debe la extensión de su fama a la Vita Sancti Emiliani escrita por el obispo San Braulio de Zaragoza(2) y más tardiamente a la Historia del Señor San Millán de Gonzalo de Berceo.(3) Su fama también lo hizo tener una presencia en la iconografía, imaginería popular, leyendas, apariciones en batallas libradas contra los moros. Todo esto produjo un oscurecimiento de la verdadera figura de San Millán, monje pobre, eremita y santo. Millán es hijo de pastores y pastor él mismo desde su niñez. Siendo joven se hace discípulo del ermitaño Félix, llevando vida solitaria y penitente en la provincia de la Rioja, en la montaña de Bilibio, cerca de Haro. Habiendo aprendido el tenor de vida eremítico, vuelve a su pueblo para internarse en los montes Distercios. Pasa allí cuarenta y cuatro años. Según Gonzalo de Berceo, «confesor tan precioso no nació en España. De la soledad es llamado por su obispo Dídimo de Tarazona al presbiterado, asumiendo prontamente la parroquia de Santa Eulalia en su pueblo natal Berceo. El paso por la parroquia resultó en un estruendoso fracaso. Fue acusado de malversación del dinero parroquial por sus hermanos sacerdotes y reprendido por el obispo. Finalmente decide volver a su soledad. Se retira al valle de Suso o de arriba, cercano a su pueblo, donde trascurre la última etapa de su vida. En torno al santo va formándose una comunidad de hermanos y hermanas que formarán después de la muerte de San Millán el gran monasterio de San Millán de la Cogolla [Logroño]. Ya en vida, San Millán es visitado, consultado y venerado. Salió al parecer muy poco de su eremitorio. La última salida que hace es para anunciar la destrucción de algunas ciudades de Cantabria. Un poco después muere con más de cien años. Sus restos fueron venerados durante mucho tiempo en el mismo lugar de su ermita. En el 1076 sus restos son trasladados a la nueva Iglesia de Yuso o de abajo. Los restos de San Millán reposaron allí durante más de setecientos años, donde desde 1809, peregrinan por las vicisitudes de las invasiones francesas, la desamortización de Mendizabal, la República española etc. En 1943 sus restos vuelven al monasterio donde sigue siendo venerado y recibe continuamente los pedidos de intercesión del Pueblo de Dios. La fiesta de San Millán se ha celebrado ininterrumpidamente desde la época visigoda, el 12 de noviembre, aniversario de su muerte.

Notas 1. Cf. biografía y bibliografía fundamental en: T. Marín, Millán o Emiliano, en: DHEE, III, 1485-1486 . 2. San Braulio, Vita Sancti Emiliani: PL 80, 700-714. 3. Gonzalo de Berceo, Historia del Señor San Millán de la Cogolla, hay varias ediciones.


 

I La vida de San Millán

1
Qui la vida quisiere / de Sant Millán saber
e de la su historia / bien certano seer,
meta mientes en esto / que yo quiero leer:
verá a do envían / los pueblos so haber.

2
Secundo mió creencia, / que pese al Pecado,
en cabo cuando fuere / leído el dictado,
aprendrá tales cosas / de que será pagado,
de dar les tres meajas / no li será pesado.

3
Cerca es de Cogolla / de parte de orïent,
dos leguas sobre Nájera, / al pie de Sant Lorent,
el barrio de Berceo, / Madriz li yaz present,
y nació Sant Millán, / esto sin falliment.

[…]

Después de narrar en los capítulos I, II y III vida y milagros de San Millán de la Cogolla, en el capítulo IV se dedica a exaltar la milagrosa intervención de San Millán en compañía del apóstol Santiago cabalgando sendos corceles blancos auxiliando a los cristianos en una decisiva batalla contra los musulmanes. La victoria supuso la liberación del tributo de las cien doncellas. Y que los leoneses reconocieran el voto a su patrón Santiago. Por su parte los castellanos se comprometieron con el voto a su santo patrono San Millán, gracias al cual el monasterio de Suso obtendría cuantiosas donaciones y prebendas, en agradecimiento al santo por su milagrosa mediación:

IV De como Sant Millán ganó los votos

362
Señores, la facienda / del confesor honrado
no la podrié contar / nin romanz nin dictado,
mas destajar la quiero, / ir a lo más granado,
cuando ganó los Votos / como hobo lidiado.

363
De seicientos e doice / corrié entonz la Era,
cuand murió Sant Millán, / esto es cosa vera,
mas aún vent e ocho / menos de los mil era,
cuando ganó el precio, / rico de grand manera.

364
Secund esta noticia / que habemos contado,
trecientos e sesenta / años habié pasado
que Sant Millán muriera / e que fue soterrado,
cuando ganó los Votos, / un don grand e honrado.

365
Pero bien me semeja / razón e aguisado
descobrir la razón / como fue levantado,
ca cuando entendiéredes / sobre qué fue mandado,
dizredes qui l’ retiene / que face grand pecado.

366
Por culpa de cristianos / que eran pecadores,
eran unos a otros / malos e malfechores,
non querién mejorarse / de sus malos errores,
recibieron grand tiempo / muchos malos sabores.

367
Desamparolos Dios, / ca éralis irado,
hobieron a caer / en poder del Pecado;
contendién cada día / en fer desaguisado,
como pueblo que era / de Dios desemparado.

368
Porque habié en ellos / nemiga sobejana,
dio grand podestadía / Dios a la gent pagana;
metiéronlos en premia / tan grant e tan lozana,
tal que nin por oídas / nuncua hobo hermana.

369
El reÿ Abderramán, / señor de los paganos,
un mortal enemigo / de todos los cristianos,
habié pavor echado / por cuestas e por planos,
non habién nul consejo / por exir de sus manos.

370
Mandó a los cristianos / el que mal sieglo prenda,
que li diesen cadaño / tres vent dueñas en renda,
las medias de lignaje, / las medias chus sorrenda;
¡mal sieglo haya preste / que prende tal ofrenda!

371
Yacié toda España / en esta servidumne,
daba esti tributo / cadaño por costumne;
facié aniversarios / de muy grant suciedumne,
mas por quitarse ende / non habié firmedumne.

372
Todos estos quebrantos, / esta mortal manciella,
era más afincada / en León e en Castiella;
mas todo cristianismo / sedié man a masiella,
ca pora todos era / una mala postiella.

373
Nuncua fue en cristianos / tan fuert quebrantamiento,
por meter sus cristianas / en tal enconamiento;
una serié grant cosa / dejar tan grant conviento,
nuncua fue sosacado / tan mal sosacamiento.

374
Mucha dueña d’alfaya, / de lignaje derecho,
andaban afontadas / sufriendo much despecho,
era muy leal exiemplo, / mucho peor el fecho,
dar cristianos a moros / sues dueñas por tal pecho.

375
La cuita e el planto, / el duelo general,
tan fiera perdición, / pecado tan mortal,
dolió de corazón / al Reÿ celestial,
Él que, cuando Él quiere, / rehez vieda el mal.

376
Mostrolis fuertes signos / que lis era irado,
que de sue mantenencia / era muy despagado,
por qui el pueblo todo / era mal espantado,
ca cuidó sines dubda / que serié astragado.

377
Pero razón semeja, / maguera que tardemos,
de contarvos los signos / secundo los leemos,
ca cuando los sopiéredes, / firmemientre creemos
que vos espantaredes / de lo que vos dizremos.

378
Luego de las primeras, / en el julio mediado,
diz e cuatro dies ante / de agosto entrado,
perdió el sol la lumne, / estido embargado,
de todo so oficio / afita despojado.

379
Viernes era el día / que esto conteció,
de prima fasta tercia / el sol non pareció;
plus pavoroso día / nuncua amaneció,
sinon el Viernes Sancto / cuando Cristo murió.

380
Desend en el setiembre, / luego en la entrada,
miércores a meidía / murió otra vegada;
tornó plus amariello / que la cera colada,
ante que revisclase / fue grant hora pasada.

381
Fueron todos los pueblos / durament espantados,
como si fuesen ciertos / de seer astragados;
andaban los mesquinos / tristes e desarrados,
plorando de los ojos, / reptando sos pecados.

382
End a poco de tiempo, / con una noch oscura,
sediendo cristianismo / en esta amargura,
apareció en cielo / una grant abertura,
ixién por ellas flamas / grandes sobre mesura.

383
Mientre sedién las yentes / esti signo vediendo,
fuéronse las estrellas / por el cielo moviendo,
volaban por el air, / entre sí se feriendo,
como homnes que lidian / tornando e fuyendo.

384
De media noch ayuso, / hasta que fue de día,
duró esta revuelta, / esta controversía;
cuant grand fue el espanto / decir no lo podría,
ca lo al apos esto / todo fue joglería.

385
Asmaba la gent toda / e seyé bien creída,
que la fin postremera / podié seer venida;
non podién a la cuita / poner nula medida,
serié, si más durase, / de grant miedo perdida.

386
La mala sobrevienta / de la fuert espantada,
tenié la gent primida, / maguer era pasada;
mas ante que hobiesen / esa bien oblidada,
sobrevínolis otra / más fuert e más pesada.

387
Levantose el ábrigo, / un viento escaldado,
avueltas d’él un fuego / rabioso e irado;
movió de occident / por mueda del Pecado,
fizo grandes nemigas / ante que fues quedado.

388
Por las Estremaduras / fizo daños mortales,
encendiendo las villas, / quemando los rabales,
socarraba los burgos / e las villas cabdales,
por yermos e poblados / faciendo grandes males.

389
Plegó a Sant Fagunt, / quemó una partida,
fue cerca de la media / de Carrïón ardida;
por poco fuera toda / Frómesta consumida,
Castro entre las otras / non remanso sencida.

390
Forniellos del Camino / fincó mal socarrada,
Oterdajos que yace / en una renconada;
acorrioli a Burgos / que yacié derramada,
ca non era estonz / en un logar poblada.

391
Quemó en Monesterio / cuanto delante priso,
en Pancorbo diez casas / ca parcir no li quiso;
muchos otros logares, / que en carta non miso
el que primeramientre / esta gesta escriso
en qui fizo el fuego / escarnio e grand riso.

392
Fue cristianismo todo / en desarro caído,
non habién nul esfuerzo / ca lo habién perdido;
entendien que lis era / el Crïador fallido,
que los habié encara / luengo tiempo sofrido.

393
Conocién sue fallencia, / que eran desvïados,
vedién que por sue culpa / eran tan porfazados;
dicién: «¡Aÿ mezquinos, / pueblos desamparados,
si nos veremos nuncua / d’esti mal terminados!»

394
El Reÿ de los Cielos, / de cumplida bondat,
en qui nuncua se seca / la fuent de pïadat,
non quiso poner mientes / en la su malveztat,
quiso tornar en ellos, / facerlis caridat.

395
Diolis en este comedio / un señor venturado,
el duc Ferrán Gonzálvez, / conde muy valïado,
ca fallieron los reys, / tan grand fue el pecado,
el regno de Castiella / tornara en condado.

396
Del regno de Castiella / esti era guïón,
el reÿ don Ramiro / era sobre León;
ambos eran católicos / como diz la lectión,
debiemos fer cutiano / por ellos oración.

397
Vidieron esta cosa / que era sin razón,
que lis vinié por eso / esta tribulación;
asmaron de alzarse, / meter toda misión,
más valdrié seer muertos / que dar tal furcïón.

398
Envïaron mesajes / a la gent renegada
que nunca más viniesen / pedir esta soldada,
ca era contra ellos / la tierra acordada,
si ál quisiesen fer / prendrién grand sorrostrada.

399
Pero con tod el pleito / fuéronse aguisando,
bastiendo los castiellos, / las villas encerrando,
ca eran pocos ellos, / los otros muy grand bando;
tenién que non podrién / atenderlos un campo.

400
El reÿ Abderramán / e los otros paganos,
sopieron estas nuevas / que dicién los cristianos;
por poco con despecho / non se comién las manos,
diciendo grandes befas, / dichos muy sobejanos.

401
Dixiéronli los viejos / que eran sabidores,
los que de la cort eran / consejeros mayores:
«Oídnos, si quisiéredes, / amigos e señores,
dizremos nuestro seso, / maguer somos menores.

402
»Por vero lo dicimos, / e a toda cordura,
si entender sopiésedes / vuestra buena ventura,
rendriedes a Dios gracias, / a la sue grand mesura,
que quiere dar España / a la vuestra natura.

403
»Sabet certeramientre, / en esto non dubdedes,
que todos estos signos / que vos visto habedes
son todos por mal d’ellos, / aún lo probaredes,
sólo que vos querades, / en mano los tenedes.

404
»Udiémoslo decir / a los más ancianos
que la luna es nuestra, / el sol de los cristianos;
cuando ella se turba / nos non fincamos sanos,
cuand el sol muere, ellos / alegran los milanos.

405
»El fuego e los vientos / que nos espavecieron,
todos los signos otros / contra ellos corrieron;
sepades que los fados / escusarvos quisieron,
mas en que los dejaron, / grant amor nos ficieron.

406
»Habedes razón buena / en qui mejor estades,
ellos buscan la guerra, / ca vos no la buscades,
ellos se vos alzaron / con vuestras fïaldades,
tolliéronvos las parias / que vos mucho preciades.

407
»Si a vos semejase, / nuestro seso tal era,
ir sobre leoneses / luego de la primera,
quebrantar a Remiro, / tollerlo de carrera,
desend los otros pueblos / non valdrién una pera.»

408
La gent de mala guisa / e de mala natura
toviéronlo por seso / e que decién cordura;
guiáronse por ellos / por sue mala ventura,
si los non escuchasen / non ficieran locura.

409
Credieron estos dichos / e estas profecías,
andidieron las cartas / e las mesajerías;
fueron con estas nuevas / ante de pocos días
aplegados los pueblos / e las caballerías.

410
Cuando plegadas fueron / las yentes renegadas,
podrién seer aduro / cuantas eran contadas;
tenién una grand tierra / cuand eran albergadas,
del un cabo al otro / tenién leguas dobladas.

411
De la primera muebda, / como fueron fablados,
al regno de León / movieron los fonsados;
maguer son leoneses / firmes e esforzados,
fueron con estas nuevas / ferament espantados.

412
El reÿ don Remiro, / un noble caballero,
que no l’ venzrién de esfuerzo / Roldán nin Olivero,
cuand sopo estas nuevas, / el mesaje certero,
sovo mal espantado / en el día primero.

413
Vedié muy grand embargo, / poderes sobejanos,
vedié muchos de moros / e pocos de cristianos;
envïó sue facienda / decir a castellanos,
respondiéronli ellos / que metrién y las manos.

414
Envïó eso misme / decir a alaveses,
al reÿ don García, / señor de pomploneses;
recudiéronli ellos, / a guis de muy corteses,
que serién con él todos / a cabo de dos meses.

415
Los moros en comedio / non se dieron vagar,
hobieron por el regno / las huestes a entrar,
astragaban la tierra, / cuanto podién trobar,
ca non habién consejo / por se li amparar.

416
El cuend Ferrán Gonzálvez, / que Castiella mandaba,
no lo puso por plazo / ca de cuer li pesaba;
plegó los castellanos / que él mucho preciaba,
teniese por fallido / qui más tarde uviaba.

417
Fueron todos pagados / con esta pletesía,
querién ir de buen grado / en esta romería.
Acordáronse todos, / fueron luego sue vía,
entablar la batalla / con esa muzlemía.

418
El reÿ don Remiro, / maguer fue espantado,
el so corazón firme / fue aína tornado;
asembló sos poderes / de todo so regnado,
ca sedié todas horas / en Dios bien esforzado.

419
Los unos e los otros / cerca eran del plazo,
ca ya era venida / la hora del porfazo,
cual de ambas las partes / caerié en el lazo,
cual podrié a la otra / sobar el espinazo.

420
El reÿ don Remiro, / de la buena ventura,
asmó un buen consejo / de pro e de cordura,
pagar a Santïago / por alguna mesura,
tornarlo de sue part / en esta lit tan dura.

421
Fabló con sos varones / e con los ordenados,
con bispos e abades / que y eran juntados;
«Oídme -dijo- todos, / legos e coronados,
hanos dado mal salto / nuestros graves pecados.

422
»Pero en una cosa / era yo acordado,
si a vos semejase / consejo aguisado,
prometer al apóstolo / un voto mesurado,
al que yaz en Galicia, / de España primado.

423
»Si a todos ploguiese, / yo esto comedía,
de darli cada casa / tres meajas valía,
por siempre e cada uno, / en destajado día;
si nos esto ficiésemos, / veriemos alegría.

424
»Podriemos adebdarlo / pora todas sazones,
siempre nos serié presto / en las tribulaciones;
Dios nos darié consejo / por las sus oraciones,
guardarién lo ál todo / estos tres pipïones.»

425
Tovieron leoneses / que dicié aguisado,
tovieron bien que era / buen consejo probado;
de legos e de clérigos / fue luego otorgado,
con buenos privilegios / fue luego confirmado.

426
El cuen Ferrán Gonzálvez, / con todos sos fonsados,
vinién a la batalla / todos bien aguisados;
udieron estas nuevas, / estos pleitos parados;
tovieron que ficieron / como bien acordados.

427
Ficieron so consejo / todos los castellanos,
con so señor el cuende, / unas donosas manos:
«Oídme -diz el cuende-, / amigos e hermanos,
ficieron leoneses / como bonos cristianos.

428
»Prisieron buen consejo / los membrados varones,
dejaron buen exiemplo / a sus generaciones;
non trobarién en sieglo / tan ricas guarnizones,
contat que son vencidos / sin falla los tazmones.

429
»Pero abrirvos quiero / todo mi corazón,
querría que ficiésemos / otra promisïón:
mandar a Sant Millán / nos atal furcïón
cual manda al apóstol / el reÿ de León.

430
»Confesor es precioso, / de Dios mucho amado,
en vida e en muerte / siempre fue adonado;
qui mercet li pidió / nuncua fue repoyado,
en est pleit en que somos / serié buen advocado.

431
»Frontero es del regno, / cuerpo envergonzado,
padrón de españoles, / el apóstol sacado;
ourrémoslo varones, / ¡démosli esti dado!»
Respondiéronli todos: / «Señor, de muy buen grado!»

432
Dijo estonz el cuende: / «Esto sea parado,
si Dios nos ayudare, / fuere nuestro pagado,
la batalla pasada, / sea bien afirmado,
metudo en escripto / e privilegïado.»

433
Moviéronse las huestes, / tovieron sue carrera
por acorrer al rey, / ca en porfazo era;
mas cuando aplegó / la punta delantera,
ya pisaban los reys / el suelo de la era.

434
Ya eran en el campo / entrambas las partidas,
habién ambos los reys / mezcladas las feridas;
las haces de los moros / ya eran envaídas,
ca la ira de Cristo / las habié confondidas.

435
Señores e amigos, / cuantos aquí seedes,
si escuchar quisiéredes, / entenderlo podedes,
cual acorro lis trajo / el voto que sabedes,
e Dios como lis fizo / por ello sues mercedes.

436
Cuand estaban en campo / los reys haces paradas,
mezclaban las feridas / las lanzas abajadas,
teniénse los cristianos / de las otras mesnadas,
ca eran ellos pocos / e ellas muy granadas.

437
Mientre en esta dubda / sedién las buenas yentes,
asuso contra’l cielo / fueron parando mientes;
vidieron dues personas / fermosas e lucientes
mucho eran más blancas / que las nieves recientes.

438
Vinién en dos caballos / plus blancos que cristal,
armas cuales non vío / nunca homne mortal;
el uno tenié croza / mitra pontifical,
el otro una cruz, / homne non vío tal.

439
Habién caras angélicas, / celestïal figura,
descendién por el áer / a una grand presura,
catando a los moros / con turva catadura,
espadas sobre mano, / un signo de pavura.

440
Los cristianos con esto / foron más esforzados,
fincaron los hinojos / en tierra apeados;
firién todos los pechos / con los puños cerrados,
prometiendo emienda / a Dios de sus pecados.

441
Cuando cerca de tierra / fueron los caballeros,
dieron entre los moros / dando colpes certeros;
ficieron tal domage / en los más delanteros
que plegó el espanto / a los más postremeros.

442
Avuelta d’estos ambos / que del cielo vinieron,
aforzaron cristianos, / al ferir se metieron;
juraban los moriellos / por leÿ que prisieron,
que nunca en sos días / tal priesa non hobieron.

443
Cayén a muy grand priesa / los moros descreídos,
los unos desmembrados, / los otros desmedridos;
repisos eran mucho / que y eran venidos,
ca entendién del pleito / que serién mal exidos.

444
Cuntiolis otra cosa / que ellos non soñaban,
esas saetas mismas / que los moros tiraban,
tornaban contra ellos, / en ellos se fincaban;
la fonta que ficieron / carament la compraban.

445
Ya quitarién las dueñas / que solién demandar,
tornarién las levadas / si lis diesen vagar;
Dios que tal cosa sabe / complir e aguisar,
atal Señor es bueno / de servir e rogar.

446
Los pueblos e los príncipes, / todos lo entendieron,
que los dos caballeros / que del cielo vinieron,
los dos varones fueron / a qui los votos dieron,
que ante los vengaron / que no los recibieron.

447
El que tenié la mitra / e la croza en mano,
esi fue el apóstol / de San Juan hermano;
el qui la cruz tenié / e el capiello plano,
esi fue Sant Millán / el varón cogollano.

448
Non quisieron en baldi / la soldada levar,
primero la quisieron / merecer e sudar;
tales señores son / de servir e honrar,
que saben a la cuita / tan aína uviar.

449
El reÿ Abderramán, / que los moros mandaba,
cuand vío que el pleito / tan mal se li paraba,
desamparó el juego, / el pleit en que estaba,
ca la otra partida / grandes embites daba.

450
Desamparó el campo / todo so vasallaje,
mucho homne de precio, / de mucho buen lignaje;
a malas dineradas / pagó el hostalaje,
non quiso envïar / otro con el mesaje.

451
Luego que l’entendieron / que era él movido,
el su mucho grand pueblo / fue luego descosido;
perdieron tod esfuerzo / e todo so sentido,
cadieron en desarro / como pueblo vencido.

452
Cadieron en desarro, / la memoria turbada,
nin se trevién foír, / ni podién fer tornada;
mal grado a las befas / de la gent moriscada,
fue con Dios e los sanctos / la facienda rancada.

453
Pero los que quisieron / so derecho complir
hobieron en el campo / lidiando a morir;
los otros que cuidaron / estorcer e foír,
muy pocos foron d’ellos / que podiesen guarir.

454
Del Reÿ non sabemos / si estorció o non,
mas todos sos poderes / fueron a perdición;
nuncua más non vinieron / pedir la furcïón,
ixieron los cristianos / de grand tribulación.

455
Perdieron dos señales / moros en la rancada,
por qui sue genración / fue siempre fatilada;
perdieron su obispo, / persona muy honrada,
el libro en que era / sue leÿ debujada.

456
Qui saberlo quisiere, / esto bien lo entienda,
ca así lo leemos / e dizlo la leyenda,
en el Campo de Toro / cuntió esta facienda,
y prisieron cristianos / de moros tal emienda.

458
La facienda rancada, / los moros encalzados,
tornaron a sues tiendas / los varones honrados;
ixieron de las armas / ca eran muy cansados,
folgaron a sue guisa / alegres e pagados.

459
Otro día mañana, / las horas acabadas,
ficieron sos concejos / las reales mesnadas;
partieron las ganancias / que eran muy granadas,
hobieron ración buena / las eglesias sagradas.

460
Adieso que hobieron / las ganancias partidas,
a Dios e a los sanctos / las gracias ofrecidas,
confirmaron las parias / que fueron prometidas
a los dos que ficieron / las primeras feridas.

461
El reÿ don Remiro, / que haya Paraíso,
heredó al apóstol / como gelo promiso;
confirmoli los Votos / como homne anviso,
non dejó en el regno / casa que y non miso.

462
El cuend Ferrán Gonzálvez / con todos sos varones,
con bispos e abades, / alcaldes e sayones,
pusieron e juraron / siempre todas razones
a Sant Millán la casa / de dar tres pipïones.

463
Como taja el río / que corre por Palencia,
Carrïón es so nomne / secundo mi creencia,
fasta ‘l río de Arga / yaz en esta sentencia
de render cada casa / esta reconocencia.

464
Pasa Estremadura, / las sierras de Sogovia,
hasta la otra sierra / que dicen Araboya,
dende hasta la mar / que es allend Vitoria,
todos se subjudgaron / en dar esta memoria.

465
Y metieron las villas / menudas e granadas,
las que por poblar eran / tan bien com las pobladas;
fueron del apostóligo / de Roma confirmadas,
que las que no lo diesen / fuesen descomulgadas.

466
Pusieron en la cosa / asaz buen tempramiento,
por escusar enojo / e grand aficamiento;
pusieron que rendiesen / ál en apreciamiento,
de lo que en la tierra / habié mas complimiento.

467
Unas tierras dan vino, / en otras dan dineros,
en algunas cebera / en alguantas carneros,
fierro traen de Álava / e cuños de aceros,
quesos dan en ofrenda / por todos los Camberos.

468
Cada tierra que debe / secund que fue mandado
dizlo el privilegio / ond esto fue sacado,
mas non sé por cual guisa, / ca todo es cambiado,
por quequiera que sea / es mucho grand pecado.

469
Frómesta del Camino, / cerca es de Fitero,
Ferrera con sus villas, / Avia, la del otero,
debién ocho casados / envïar mi carnero,
asín lo envïaban / en el tiempo primero.

470
Amaya con sue tierra, / Ibía otro tal,
debién dar cada casa / un cobdo de sayal;
tierra de Valdevielso, / el un e el otro val,
deben, cada casado, / de lienzo un cobdal.

471
Oubirna, río d’Úrbel, / con todo so confinio,
Castro con Villadíago / e con todo Triviño,
deben ocho casados / por judgo del concilio
envïar un carnero / en est sancto servicio.

472
Ambas a dues las villas / que han nomne Fitero,
tercera Fenojosa, / cuarta Villagodrero,
Villadíago quinta, / secund que fue primero,
un cobdo de sayal / debe cada pechero.

473
Melgar e Astudiello / puesto fue e jurado
que un pozal de vino / diese cada casado;
debe Sancta María / que dicen del Pelayo
cada casa un cobdo / de sayal en el año.

474
Valdesalz, Valdolmiellos, / Rinoso con Quintana,
con Villa Laïnvistia, / avueltas Torquemada,
de Tariego asuso, / do es la derrunada,
Monzón e Baltanás, / deben cada posada
con todas sus alfoces / arienzos en soldada.

475 Civico de la Torre / e Civico Naperos,
tres tres meajas deben / en cera los pecheros;
Valbuena, Palenzuela, / Agosín, Escuderos,
Muñón que es bien rica / de viñas e de eros,
deben sece casados / envïar dos carneros.

476
Los nomnes son revueltos, / graves de acordar,
no los podemos todos / en rimas acoplar;
más vos quiero la cosa / planamientre contar
que prender grand trabajo / e el corso dañar.

477
Maguer que nos habemos / muchas villas contadas,
otras muchas habemos / por las tierras dejadas,
ca fueron en comedio / las unas oblidadas,
las otras que non eran / esi tiempo pobladas.

478
Granadas e menudas, / por poblar e pobladas,
fueron en dar en esto / todas pronuncïadas;
las que non dan est voto / bien sean seguradas,
crean bien sines dubda / que fincan perjuradas.

479
Muchas veces udiemos / decir e retraer
que los que esti voto / quisieron retener
hobiéronse por ello / en cueta a veer,
tanto que lo hobieron / doblado a render.

480
Si estos votos fuesen / lealment envïados,
estos sanctos preciosos / serién nuestros pagados,
habriemos pan e vino, / temporales temprados,
non seriemos com somos / de tristicia menguados.

481
Amigos e señores, / entenderlo podedes
que a estos dos sanctos / en debda lis yacedes;
d’esto seet seguros, / que bien vos fallaredes
si bien lis envïáredes / esto que lis debedes.

482
Ricament lo ganaron / e bien lo merecieron,
ca grand era la cuita / a la cual acorrieron;
Dios nos dé la sue gracia, / ca en buena nacieron,
bien ficieron en vida, / mejor deque murieron.

483
En Sant Millán vos quiero / la materia tornar,
siguir nuestra historia, / nuestro corso guardar,
con unas pocas coplas / nuestra obra cerrar,
decir Tu Autem Domine, / la lección acabar.

484
El Reÿ de los Cielos / al so siervo leal,
dioli grand privilegio, / un dono specïal;
cuando face grand seca, / tuerce el temporal,
todos por ganar pluya / vienen al su portal.

485
Cuando devotamientre / van al su oradero,
e lievan el so cuerpo / do yogo de primero,
esto vid’ por mis ojos / e so ende certero,
luego don a Dios pluya / e sabroso tempero.

486
Dues campaniellas pienden / sobre el so altar,
de la soga que suele / la corona colgar;
pueden como dos huevos / non mayores estar,
si homne bien non cata / no las podrié asmar.

487
Haben una vertud / grand e maravillosa,
cuando de venir habe / alguna brava cosa,
o muerte de grand homne / o tacha periglosa,
táñense por sí mismas / por suerte miraclosa.

488
Así pueda la Gloria / del Crïador veer,
como por mis orejas / las oí yo tañer;
muchos testes podría / pora esto haber,
personas coronadas / que son bien de creer.

489
Muchas otras noblezas, / de precio muy mayor,
cuntecen en la casa / del sancto confesor;
Dios por sue sancta gracia / nos dé la sue amor,
el libro es complido, / gracias al Crïador.

490
Gonzalvo fue so nomne / qui fizo est’ tractado,
en Sant Millán de Suso / fue de niñez crïado,
natural de Berceo, / ond Sant Millán fue nado,
Dios guarde la su alma / del poder del Pecado.

BUSCAR EN LA BIBLIOTECA: Vida de San Millán de la Cogolla (Gonzalo de Berceo)

Millán3
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