El Caballero de Olmedo

Caballero2

Lope de Vega

EL CABALLERO DE OLMEDO


ACTO TERCERO

Muerte del caballero

ALONSO

Lo que jamás he temido,
que es algún recelo o miedo,
llevo caminando a Olmedo.
Pero tristezas han sido.
Del agua el manso rüido
y el ligero movimiento
destas ramas, con el viento,
mi tristeza aumentan más.
Yo camino, y vuelve atrás
mi confuso pensamiento.
De mis padres el amor
y la obediencia me lleva,
aunque ésta es pequeña prueba
del alma de mi valor.
Conozco que fue rigor
el dejar tan presto a Inés…
¡Qué escuridad! Todo es
horror, hasta que el Aurora
en las alfombras de Flora
ponga los dorados pies.
(Toca.)
Allí cantan. ¿Quién será?
Mas será algún labrador
que camina a su labor.
Lejos parece que está;
pero acercándose va.
Pues ¡cómo!: lleva instrumento,
y no es rústico el acento,
sino sonoro y süave.
¡Qué mal la música sabe,
si está triste el pensamiento!

(Canten desde lejos en el vestuario, y véngase acercando la voz, como que camina.)

VOZ
Que de noche le mataron
al caballero,
la gala de Medina,
la flor de Olmedo.

ALONSO
¡Cielos! ¿Qué estoy escuchando?
Si es que avisos vuestros son,
ya que estoy en la ocasión,
¿de qué me estáis informando?
Volver atrás, ¿cómo puedo?
Invención de Fabia es,
que quiere, a ruego de Inés,
hacer que no vaya a Olmedo.

LA VOZ
Sombras le avisaron
que no saliese,
y le aconsejaron
que no se fuese
el caballero,
la gala de Medina,
la flor de Olmedo.

ALONSO
¡Hola, buen hombre, el que canta!

LABRADOR
¿Quién me llama?

ALONSO
Un hombre soy
que va perdido.

LABRADOR
Ya voy.
(Sale un LABRADOR.)
Veisme aquí.

ALONSO
(Todo me espanta.)
¿Dónde vas?

LABRADOR
A mi labor.

ALONSO
¿Quién esa canción te ha dado,
que tristemente has cantado?

LABRADOR
Allá en Medina, señor.

ALONSO
A mí me suelen llamar
el Caballero de Olmedo,
y yo estoy vivo…

LABRADOR
No puedo
deciros deste cantar
más historias ni ocasión
de que a una Fabia la oí.
Si os importa, yo cumplí
con deciros la canción.
Volved atrás, no paséis
deste arroyo.

ALONSO
En mi nobleza,
fuera ese temor bajeza.

LABRADOR
Muy necio valor tenéis.
Volved, volved a Medina.

ALONSO
Ven tú conmigo.

LABRADOR
No puedo.

ALONSO
¡Qué de sombras finge el miedo!
¡Qué de engaños imagina!
Oye, escucha. ¿Dónde fue,
que apenas sus pasos siento?
¡Ah, labrador! Oye, aguarda…
«Aguarda», responde el eco.
¡Muerto yo! Pero es canción
que por algún hombre hicieron
de Olmedo, y los de Medina
en este camino han muerto.
A la mitad dél estoy:
¿qué han de decir si me vuelvo?
Gente viene… No me pesa;
si allá van, iré con ellos.

(Salgan DON RODRIGO y DON FERNANDO y su gente.)

RODRIGO
¿Quién va?

ALONSO
Un hombre. ¿No me ven?

FERNANDO
Deténgase.

ALONSO
Caballeros,
si acaso necesidad
los fuerza a pasos como éstos,
desde aquí a mi casa hay poco:
no habré menester dineros;
que de día y en la calle
se los doy a cuantos veo
que me hacen honra en pedirlos.

RODRIGO
Quítese las armas luego.

ALONSO
¿Para qué?

RODRIGO
Para rendillas.

ALONSO
¿Saben quién soy?

FERNANDO
El de Olmedo,
el matador de los toros,
que viene arrogante y necio
a afrentar los de Medina;
el que deshonra a don Pedro
con alcagüetes infames.

ALONSO
Si fuérades a lo menos
nobles vosotros, allá,
pues tuvistes tanto tiempo,
me hablárades, y no agora,
que solo a mi casa vuelvo.
Allá en las rejas, adonde
dejastes la capa huyendo,
fuera bien, y no en cuadrilla
a media noche, soberbios.
Pero confieso, villanos,
que la estimación os debo:
que, aun siendo tantos, sois pocos.

(Riñan.)

RODRIGO
Yo vengo a matar, no vengo
a desafíos, que, entonces,
te matara cuerpo a cuerpo.
Tírale.

(Disparen dentro.)

ALONSO
Traidores sois;
pero sin armas de fuego
no pudiérades matarme.
¡Jesús!

FERNANDO
¡Bien lo has hecho, Mendo!

ALONSO
¡Qué poco crédito di
a los avisos del cielo!
Valor propio me ha engañado,
y muerto envidias y celos.
¡Ay de mí! ¿Que haré en un campo
tan solo?

(Sale TELLO.)

TELLO
Pena me dieron
estos hombres que a caballo
van hacia Medina huyendo.
Si a don Alonso habían visto
pregunté; no respondieron.
¡Mala señal! Voy temblando.

ALONSO
¡Dios mío, piedad! ¡Yo muero!
Vos sabéis que fue mi amor
dirigido a casamiento.
¡Ay, Inés!

TELLO
De lastimosas
quejas siento tristes ecos.
Hacia aquella parte suenan.
No está del camino lejos
quien las da. No me ha quedado
sangre; pienso que el sombrero
puede tenerse en el aire
solo en cualquiera cabello.
¡Ah, hidalgo!

ALONSO
¿Quién es?

TELLO
¡Ay, Dios!
¿Por qué dudo lo que veo?
Es mi señor don Alonso.

ALONSO
Seas bien venido, Tello.

TELLO
¿Cómo, señor, si he tardado?
¿Cómo, si a mirarte llego
hecho una fiera de sangre?
¡Traidores, villanos, perros,
volved, volved a matarme,
pues habéis, infames, muerto
el más noble, el más valiente,
el más galán caballero
que ciñó espada en Castilla!

ALONSO
Tello, Tello, ya no es tiempo
más que de tratar del alma.
Ponme en tu caballo presto
y llévame a ver mis padres.

TELLO
¡Qué buenas nuevas les llevo
de las fiestas de Medina!
¿Qué dirá aquel noble viejo?
¿Qué hará tu madre y tu patria?
¡Venganza, piadosos cielos!

El Caballero de Olmedo (Lope de Vega)
BUSCAR EN LA BIBLIOTECA

Caballero2
VOLVER

Inicio

Anuncios

Comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s