Cabo Mayor

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VIENTO EN CABO MAYOR

Gerardo Diego: Mi Santander, mi cuna, mi palabra


IMÁGENES (foto jjferia):

Cabo Mayor y faro de Bellavista en la costa cántabra de Santander

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Cabo Mayor y faro de Bellavista (foto jjferia)

VIENTO EN CABO MAYOR

Viento en Cabo Mayor, marero,
como otro mar sin cuerpo, sal disuelta
en la rama del aire que se agita
y golpea expresiva las desnudas
frentes de los muchachos, ¿qué les quieres?

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Cabo Mayor y faro de Bellavista (foto jjferia)

¿A qué aventura loca les impulsas?
Fueron ellos por céspedes y musgos,
asomándose a vértigos, a cóncavas
catedrales del mar, rocas sublimes
vaciadas de su entraña. Aves sonoras
bajo sus pies, no, sus reptantes vientres,
brotan volando roncas y se pierden
hacia el lejano, cántabro horizonte.
Y tú, viento, las peinas, las sostienes
en tus leves bellísimas espaldas.
Viento del norte verde, viento y eco
del viento en jarcias, zumbador de vergas,
gran malabar en gamas de cristales,
amolador de filos invisibles,
tus cosquillas de agujas —sol y hielo—
la piel excitan, clavan los oídos,
embriagan de una esencia azul errante
la voluntad de los adolescentes.

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Cabo Mayor y faro de Bellavista (foto jjferia)

Cuando a la noche, densos, aturdidos,
se tumban a soñar con la ventana
abierta para que aún penetre el hálito
rezagado del viento, sueñan, duermen
que viajan en el viento huyendo el viento.

Gerardo Diego (1896-1987): Mi Santander, mi cuna, mi palabra

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Cabo Mayor y faro de Bellavista (foto jjferia)

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Puerto Chico

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PUERTO CHICO

Gerardo Diego: Mi santander, mi cuna, mi palabra


Imágenes: Puerto Chico de Santander (foto jjferia)

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Marisma de la bahía de Santader con la ciudad al fondo (foto jjferia).

PUERTO CHICO

Invierno

A Antonio Quirós

Corazón del mar cántabro, que humilla,
remansa en ti su sangre tumultuosa,
cuadratura del rumbo y de la rosa,
sábana y almohada de la quilla;

toda estela de sal en ti se ovilla
a soñar, a dormir en paz dichosa,
y yo también, cuando el monzón me acosa,
repaso en ti mis rutas milla a milla;

y las bordadas, látigos, meandros,
y el orzar de mis líricos balandros
que patroné, gloriosos de velamen.

Y hoy es la noche y bajamar. Escampa
el chaparrón. Qué olor el de la rampa.
Aguas con alma besan, huyen, lamen.

Gerardo Diego: Mi Santander, mi cuna, mi palabra

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Puerto Chico (foto jjferia)

PUERTO CHICO

Verano

A Evaristo Lavín del Noval

Míralas ya: sus bisectrices proas
—flotilla de traineras paralelas—
no cortan, cabecean. Duermevelas
de caza verdiazul, sardas y anchoas.

Enfrente tus balandros, tus canoas
—chorros de oro, aguarrás, plata de estelas—.
Y oyendo el palpitar de tantas velas,
tus atlánticos sueños abarloas.

Tú, patrón en tu yate de regata,
tú, capitán, grumete de fragata
y la galga escorada que ya vira

por la baliza. Puerto Chico. Barcos
al socaire de piedra de los arcos.
Tu Puerto Chico, tu ventura. ¡Mira!

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Puerto Chico: Muelle y Sede del Real Club Marítimo.

PUERTO CHICO

Sostenidas por olas zozobrantes
van llegando las naves
el vigía ha gritado Puerto Chico
Las naves se desnudan
para entrar en el nido

Aquella tan hundida
trae un lastre de millas
y devana unas brazas
para anclar en la rada

Los pescadores
que han jurado los remos
los levantan al cielo

Y como rayos bajan las gaviotas
a posarse en la guindola

Gerardo Diego (1896-1987): Mi Santander, mi cuna, mi palabra

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Puerto Chico
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Desde los balcones de mi casa de vería una vista admirable: la terminación del muelle y la gran explanada de Puerto Chico; se veían entrar y salir los barcos y el ruido de las sirenas llegaba claro y quejumbroso, como si lo tuviera uno al lado. Se veía la enorme animación de Puerto Chico; las mujeres, con las piernas desnudas, abrumadas por el enorme peso de los capachos llenos de plateadas sardinas, por cuyas rendijas iba escurriendo todavía agua y escamas que se les pegaban en el pelo; otras iban cargadas con bonitos azulados y con reflejos metálicos, con las agallas todavía chorreando sangre, enormes y panzudos. Luego cruzaban marineros con trajes pintorescos, las boinas, sus vestiduras de hule y sus enormes botas con suela de madera, que metían mucho ruido en el empedrado, llevando a cuestas las redes llenas de plomos, corchos y los remos de las traineras.

Al mediodía veía, desde la ventana de casa, en el mar, grandes explanadas de arena, donde estaban las barcas tumbadas con las velas puestas a secar al sol, que arrancaba miles de puntos al agua, tan brillantes, que cegaban la vista; hombres y mujeres, con los pantalones y las faldas arremangados, cogían vericuetos y demás mariscos; cuando subía la marea se daban mucha prisa en entrar a sus botes; éstos empezaban a cabecear, y al poco tiempo estaban a flote.

José Gutiérrez Solana: Santander (La España Negra)

Gutierrez Solana: Puerto Chico

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Bahía de Santander

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BAHÍA NATAL, SUR DE LA BAHÍA

Gerardo Diego: «Alondra de verdad»


Imágenes: Bahía de Santander (foto jjferia)

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Monumento a Gerardo Diego frente a la bahía de Santander (foto jjferia).

SUR DE LA BAHÍA

A Antonio Cuervas Mons

De Somo al Puntal andando
«que quiero oír cada grano
de la arena que voy pisando».

¿Y del Puntal a Pedreña?
En bote casi chinchorro,
poco más que una almadreña.

¿y de Pedreña a Pontejos,
Pontejos al Astillero?
A pie como un buhonero.

Mi costa sur, mi escenario.
Me asomo a las candilejas
y es ya al revés el teatro.
Santander, anfiteatro.
Pronillo, Alta, Canalejas,
el paraíso perdido.

Playa de Santander frente al Puntal y Peña Cabarga (foto jjferia).
Playa de Santander frente al Puntal y Peña Cabarga (foto jjferia).

Me siento actor, me contemplo.
Estoy en medio del templo.
Qué grande Peña Cabarga
desde los prados de Helechas.
La sombra, morada, amarga,
Bosque oscuro, roja herrumbre.
El cieno de la marisma
con los colores de prima
rebajados en su lumbre.

Y en Pontejos,
blanco de los catalejos,
lanchas volcadas, pilotes
con barbas de la marea
Nostalgia de camarotes
envuelta en olor de aldea.

Gerardo Diego

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Bahía de Santander desde la Avenida de la reina Victoria (foto jjferia).

BAHÍA NATAL

A Gerardo de Alvear

Cristal feliz de mi niñez huraña,
mi clásica y romántica bahía,
consuelo de hermosura y geografía,
bella entre bellas del harem de España.

La luna sus mil lunas en ti baña
-tu pleamar, qué amor de cada día-,
y te rinden reflejo y pleitesía
montañas, cielo y luz de la Montaña.

Mi alma todas tus horas, una a una,
sabe y distingue y nombra y encadena.
De mi vivir errante fuiste cuna

nodriza, y de mis sueños madre plena.
La muerte, madre mía, a ti me una,
agua en tu agua, arena de tu arena.

Gerardo Diego (1896-1987): Alondra de verdad

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Marisma de la bahía de Santader con la ciudad al fondo (foto jjferia).
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Monumento a Gerardo Diego en la Avenida de la Reina Victoria (foto jjferia).
Bahía de Santander
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Plaza de Medinaceli

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Medinaceli

Gerardo Diego (Soria)


Imágenes: Arco romano y plaza mayor de Medinaceli (foto jjferia)

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Perfil de Medinaceli en lo alto del cerro que le sirve de estratégica base (foto jjferia).

Estamos en la comarca más alta de España, caminamos sobre los hombros de un gigante.
Y sobre la alta sierra frontera, ¿qué es aquello en lo más alto? Una ciudad imaginaria, plantada sobre la cima horizontal allá en una altura terrible. Es Medinaceli, la patria del cantor de Myo Cid. La vemos desde tres o cuatro leguas, con su magnífica iglesia en medio, en luminosa, radiante silueta recortando el firmamento. Es una formidable alusión de heroísmo lanzada sobre seis leguas a la redonda. José Ortega y Gasset: El espectador (Tierras de Castilla).

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Plaza Mayor (foto jjferia)

MEDINACELI

Ciudad del Cielo soñada
recostada
En la arista tajadora
de aquel cerro de codicias
Donde ensaya sus primicias
el águila planeadora.

Ciudad del Cielo, Medina
Diamantina,
Inviolable a las mesnadas
y a los ángeles abierta.

Ciudad dormida, despierta
Y abre tus alas plegadas.

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Calle típica (foto jjferia)

Que tienes ancha la puerta
y sin hojas arrancadas,
Para perder tus miradas
diafragma de gloria cierta.

No eres de este mundo, no,
Medina, claustros angélicos.

Del cielo, sí, y de sus bélicos
Alardes, te sueño yo.

Medinaceli soñada,
ciudad que yo nunca ví;
Sueña tú también así,
tan despierta.
Sueña siempre, sueña alerta,
A las mesnadas cerrada,
y a los ángeles, abierta.

Gerardo Diego (1896-1987): Soria

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Puerta árabe o de la Villa (foto jjferia)
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Colegiata de Asunción (foto jjferia)
Imagen del Cristo de Medinaceli que se venera en la Colegiata (foto jjferia)

Ver álbum:

Medina/Molina



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San Martín de Elines

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ABRIL EN VALDERREDIBLE

Gerardo Diego: “Mi Santander, mi cuna, mi palabra”


Imágenes: Colegiata y puente de San Martín de Elines en Valderredible (foto jjferia).

 

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Colegiata románica de San Martín de Elines (Foto jjferia).

ABRIL EN VALDERREDIBLE

Por el Ebro chiquito
desde Fontibre,
preso en lago encantado,
suelto ya y libre.

Por el Ebro entre chopos,
cercas y lindes,
brincos de espuma y júbilo,
truchas felices.

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Puente de San Martín de Elines sobre el río Ebro (Foto jjferia).

El Ebro canta y canta.
La lanza en ristre,
acomete molinos,
puentes embiste.

Primavera de hojillas,
juncos y mimbres.
En flor todas tus frutas,
Valderredible.

En flor todas tus nuevas
niñas abriles.
En flor tus capiteles,
Martín de Elines.

Gerardo Diego (1896-1987): Mi Santander, micuna, mi palabra

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Colegiata románica de San Martín de Elines (Foto jjferia).
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Colegiata románica de San Martín de Elines (Foto jjferia).

 

Iglesia de San Juan Bautista de Villanueva de la Nía en Valderredible (foto jjferia)

Álbum de fotos (en flickr):

Valderredible


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Santo Toribio de Liébana

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LIGNUM CRUCIS

Gerardo Diego: “Mi Santander, mi cuna, mi palabra”


Imágenes: Monasterio de Santo Toribio de Liébana e Iglesia mozárabe de Santa María de Lebeña (foto jjferia)

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Claustro del Monasterio de Santo Toribio de Liébana (foto jjferia).

ECCE LIGNUM CRUCIS

Apenas emprendido el camino, subamos, con la debida emoción, por una carreterita que parte hacia la izquierda escasamente a 500 metros de Potes. Hemos llegado a lo que parece ser puede llamarse, con razón (y para los españoles si es con razón ha de declararse que también es con sonrojo), el mayor santuario de la Cristiandad. Decía de él un viejo clérigo (que siempre hacía la advertencia de que salvaba “la opinión de su ilustrísima”) que si no existiera la Cátedra de Pedro, en Roma, la capital del mundo cristiano estaría aquí. Porque aquí está, según testimonios escritos de una antigüedad venerable, la mayor reliquia del mundo. El brazo izquierdo de la Santa Cruz en que fuimos redimidos. Se conserva en estas montañas y en este Monasterio de Santo Toribio ―que antes se llamó de San Martín― desde el año 724, en que fue instalada aquí por Alfonso I el Católico, que no la consideraba segura en otro lugar. Esta reliquia había sido traída de Tierra Santa por el obispo de Astorga, Santo Toribio, debelador de herejías, en el siglo V, y escondida primeramente en la corte de Cangas, para librarla de las profanaciones del sarraceno. Sólo se consideró arca fuerte e inexpugnable este arca de rocas y de robles, donde ha estado durante siglos, olvidada de los cristianos, la cuna de nuestra salvación. Hubo un tiempo en que Europa peregrinaba a este rincón. Pero hubo otro tiempo en que la “cultura” de los pedantes destruyó la venerable biblioteca del Monasterio, en que acaso se guardaba la partida de nacimiento de muchos días oscuros de nuestra historia, sobre todo de los primeros reinados de la Reconquista.

De cuando en cuando, alguien se sonrojaba de este abandono y en una de esas se levantaba la rica capilla barroca en que, dentro de un relicario que hoy está guardado dentro de una caja fuerte, se tení expuesto el inefable testimonio del ápice de la presencia de Cristo entre nosotros los mortales

Como siempre, sólo los humildes fueron fieles. Los pastores, los montaraces, los labriegos que trabajaban unas tierra chicas como pañuelos entre las rocas; los de belén, en Suma, no abandonaron su Tesoro. Todos los viernes del año, representantes de todos los valles de Liébana han subido durante siglos a adorar al Santo Leño. Recemos un “Pater Noster”, compañero, inclinémonos con humildad ante el Dulce Árbol y descendamos de nuevo a la carretera que hemos abandonado.

Víctor de la Serna: Nuevo Viaje por España (La ruta de los foramontanos).

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Relicario del lignum crucis del monasterio de Santo Toribio de Liébana (foto jjferia).

LIGNUM CRUCIS
«Santo Toribio de Liébana»

Mírala bien.
Lignum Crucis.
Ésta es la mayor reliquia
de Jerusalem.

Esa astilla renegrida,
Lignum Crucis,
leño de vida,
es nuestra joya y rehén.

Esa madera morena,
Lignum Crucis,
es la que halló Santa Elena.
Mírala.

La adora el hombre y el oso,
Lignum Crucis,
el arcángel y el raposo.
Ahí está.
Sube al altar. Bésala.

Santo Toribio de Liébana,
Santo Tirso, «Santotís»,
y el Santo de la Calzada
y San Francisco el de Asís:
cuatro Santos la llevaban
por las calles de Madrid.
Cuatro Santos invisibles
con madera de raíz.
Mírala bien.
Lignum Crucis.

La adora el hombre y el oso
y el madroño prodigioso.
Ahí está.
No. Allí. Allí.
Sí, que donde estaba está.
Sube al altar. Bésala.

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Iglesia mozárabe de Santa María de Lebeña.

SANTA MARÍA DE LEBEÑA

Santa María de Lebeña
en su paisaje de milagro
sueña.

Canta el azul agua del Deva.
Sueños del último nevero
lleva.

Qué majestad y qué ternura.
El alma aquí se me destoca,
pura.

Santa María es grande y chica.
Es flor cerrada, es flor abierta,
rica.

¿La llave? Nadie. Es flor cerrada.
Mozarabismo. No sabemos
nada.

Gerardo Diego (1896-1987): Mi Santander, mi cuna, mi palabra.

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Ser en la vida romero: Santo Toribio de Liébana

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Liébana


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Valle del Miera

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ROMANCE DEL MIERA

Gerardo Diego: “Mi Santander, mi cuna, mi palabra”


Imágenes: Valle del Miera desde el nacimiento del río hasta su desembocadura (foto jjferia).

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Nacimiento del río Miera en la vertiente cántabra del portillo de La Lunada (foto jjferia).

ROMANCE DEL RÍO MIERA

A Francisco Cubría

Río Miera ¿quién te vio
más arriba de San Roque,
brincando de lastra en lastra
burlando alisas y robles?

De peñas te descolgaste
desgarrándote en jirones,
sin torcerte los tobillos
en las quiebras de las hoces.

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Ermita del Toral en La Concha aldea de San Roque de Riomiera en la orilla del Miera (foto jjferia).

Altos cantares de nieblas
aprendiste de pastores
y según bajas riendo
vas volando corazones.

Mozo, te festeja Liérganes
con arco de puente noble
y tu pecho ya se ensancha
para reflejar honores.

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Puente medieval de Liérganes sobre el cauce del río Miera con las Tetas del Liérganes al fondo (foto jjferia).

Quién te vio allá, río Miera
y te ve manso de roces
dilatándote en toneles
y cubas de sombra y bosque,

antes de agrietar los labios
con la sal del puntal norte.
río Miera, quien te viera
y te ve, no te conoce.

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Ría de Cubas desembocadura del río Miera en la bahía de Santander con Peña Cabarga al fondo (foto jjferia).

En brazos de la marea,
una vez luz y otra noche.
dos veces al día mueres
de azul belleza salobre.

Gerardo Diego (1896-1987): Mi Santander, mi cuna, mi palabra.
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Mirador del Valle del Miera: Romance del Miera de Gerardo Diego (foto jjferia).

DISUELTA EN LLUVIA

Bendita sea el agua, el agua mansa.
Tú me la envías, tú, por ti me besa
en mi frente desnuda y montañesa.
Besa, oh lluvia purísima, remansa

en mí, como en mis ríos: Deva, Nansa,
Saja y Besaya –amor que nunca cesa-,
Asón que el salmón salta presa a presa,
Pas que en cantar mi sangre no se cansa,

Miera que a un sable de oro su alma entrega.
Todos mis ríos, toda mi fortuna,
rizados van de ti, lluvia mimosa

que mojas, oscureces playa y duna.
Porque eres tú, disuelta en lluvia ciega,
quien me lame las manos amorosa.

Gerardo Diego (1896-1987): Sonetos a Violante

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Duna del Puntal (sable de oro) en la desembocadura del Miera formando la ría de Cubas en la bahía de Santander con Peña Cabarga al fondo (foto jjferia).
El hombre pez de Liérganes junto al puente medieval sobre el río Miera (jjferia)
El hombre pez de Liérganes junto al puente medieval sobre el río Miera (jjferia)

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Río Miera
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Ruínas de Numancia

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  • TEXTO: Revelación (Gerardo Diego: Alondra de Verdad).
  • IMÁGENES: Yacimiento arqueológico, ruínas de Numancia: Murallas, casas y monumento a los héroes numantinos (foto jjferia).

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REVELACIÓN

A Blas Taracena

Era en Numancia, al tiempo que declina
la tarde del agosto augusto y lento,
Numancia del silencio y de la ruina,
alma de libertad, trono del viento.

La luz se hacía por momentos mina
de transparencia y desvanecimiento,
diafanidad de ausencia vespertina,
esperanza, esperanza del portento.

Súbito, ¿dónde?, un pájaro sin lira,
sin rama, sin atril, canta, delira,
flota en la cima de su fiebre aguda.

Vivo latir de Dios nos goteaba,
risa y charla de Dios, libre y desnuda.
Y el pájaro, sabiéndolo, cantaba.

Gerardo Diego (1896-1987): Alondra de Verdad

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Monumento conmemorativo en honor de los héroes numantinos (obelisco).


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Serranía de Cuenca

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  • IMÁGENES: Serranía de Cuenca, formas de relieve; río Cuervo, alto Júcar y sus afluentes Huécar y Cabriel (foto jjferia).
  • TEXTOS: Romance del Júcar, Romance del Huécar y Hoz del Cabriel (Gerardo Diego).

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La Serranía de Cuenca es una amplia extensión montañosa situada al este de la provincia que le da nombre, formando parte de la Cordillera Ibérica. La serrana belleza del entorno, configurada en un mundo de imaginarias formas sobre la roca caliza, constituye el escenario donde nacen multitud de arroyos y ríos que participarán en el modelado del terreno. Alto Júcar, Huécar, Cabriel, Escabas, Cuervo, nombres propios de una Serranía rica y variada, exuberante de vegetación y fauna: maravillosa naturaleza que logra atraer al visitante. Como en su día sedujo al poeta Gerardo Diego que celebró la belleza de estos ríos con emotivos versos tras su paso por este cautivador paisaje.

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Nacimiento del río Júcar carca de Tragacete

Romance del Júcar

Agua verde, verde, verde,
agua encantada del Júcar,
verde del pinar serrano
que casi te vio en la cuna

-bosques de san sebastianes
en la serranía oscura,
que por el costado herido
resinas de oro rezuman-;

verde de corpiños verdes,
ojos verdes, verdes lunas,
de las colmenas, palacios
menores de la dulzura,

y verde -rubor temprano
que te asoma a las espumas-
de soñar, soñar -tan niña-
con mediterráneas nupcias.

Álamos, y cuántos álamos
se suicidan por tu culpa,
rompiendo cristales verdes
de tu verde, verde urna.

Cuenca, toda de plata,
quiere en ti verse desnuda,
y se estira, de puntillas,
sobre sus treinta columnas.

No pienses tanto en tus bodas,
no pienses, agua del Júcar,
que de tan verde te añilas,
te amoratas y te azulas.

No te pintes ya tan pronto
colores que no son tuyas.
Tus labios sabrán a sal,
tus pechos sabrán a azúcar

cuando de tan verde, verde,
¿dónde corpiños y lunas,
pinos, álamos y torres
y sueños del alto Júcar?

Gerardo Diego (1896-1987): Geografía

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Hoz del Júcar en las cercanía de Uña.

Romance del Huécar

Y el Huécar baja cantando,
sabiendo lo que le espera,
que va al abrazo ladrón
de su nombre y de su herencia.

Y el Huécar baja contento
y cantando pasa el Huécar,
torciendo de puro gozo
sus anillos de agua y menta.

Toda la hoz, todo el eco
de la noche gigantesca,
se hace silencio de concha

para escuchar su pureza,
porque viene tan vacante,
tan sin cítolas ni ruedas,
que está inventando la música
al compás de su inocencia.

Nunca vi un río tan íntimo,
nunca oí un son tan de seda,
es el resbalar de un ángel
unicornio por la tierra.

A un lado y otro del tránsito
renuevan su muda alerta
rocas de pasmo sublime
humanadas de conciencia,

casas con alma y corona
y, al baño de luna llena,
los descolgados hocinos
sus rocíos centellean.

La creación está aquí,
aquí mismo se congregan
el nacimiento del aire,
la voluntad de la piedra.

Y allá en lo hondo –unicornio
entre lanzas que le tiemblan–
cosas que sabe del cielo
nos canta el ángel del Huécar.

Gerardo Diego (1896-1987): Vuelta del peregrino

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Río Cabriel en Borniches (foto jjferia)

Hoz del Cabriel

I
Tierras de grosella.
Rocas de salmón.
Evidencia bella
de la sinrazón.

El sol de miel,
la huerta en flor, el río,
Hoz del Cabriel,
rosado desvarío.

II
Su abanico de mar
–cerca, lejos–
abre y cierra el pinar.
Tuerce el río
sus espejos.

Su resaca de mar
–mar de tierra–
el pinar abre y cierra.
Tuerce el río
cerca, lejos.

Gerardo Diego (1896-1987): Geografía

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Estrecho de la Herrería en el río Cuervo (foto jjferia).

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Ciudad Encantada

Ciudad encantada 2
  • IMÁGENES: La Ciudad Encantada de Cuenca: tormos y otras formaciones geológicas (foto jjferia).
  • TEXTO: La Ciudad Encantada (Gerardo Diego: Vuelta del pedregrino) – El poeta pregunta a su amor si le gustó la Ciudad Encantada de Cuenca (Federico García Lorca: Sonetos del amor oscuro).

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Ciudad encantada 4
Ciudad encantada: Convento (fotojjferia)

LA CIUDAD ENCANTADA

Ésta es la paz y el juicio de la piedra.
¿Fue por aquí el espanto de Gorgona?
Un mar de roca su estertor pregona
y, descarnadas las raíces, medra.

La mente, que a estas almas desempiedra,
va incubando, asistiendo, comadrona,
dando a la mole que se contorsiona
perfil de Salomón, furia de Fedra.

La forma aquí delira, aquí se cuaja.
Aquí, irredenta, la materia encaja
sus arrebatos prietos, subitáneos,

su balanza y su fiel. Se ha abierto el juicio
de la entraña con alma, el sacrificio,
la final inocencia de los cráneos.

Gerardo Diego (1896-1987): Vuelta del peregrino

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Ciudad encantada 3
Ciudad encantada: Amantes (fotojjferia)
Ciudad encantada 5
Ciudad encantada de Cuenca: Cabeza de hombre (fotojjferia)

EL POETA PREGUNTA A SU AMOR POR LA CIUDAD ENCANTADA

¿Te gustó la ciudad que gota a gota
labró el agua en el centro de los pinos?
¿Viste sueños y rostros y caminos
y muros de dolor que el aire azota?

¿Viste la grieta azul de luna rota
que el Júcar moja de cristal y trinos?
¿Han besado tus dedos los espinos
que coronan de amor piedra remota?

¿Te acordaste de mi cuando subías
al silencio que sufre la serpiente
prisionera de grillos y de umbrías?

¿No viste por el aire transparente
una dalia de penas y alegrías
que te mandó mi corazón caliente?

Federico García Lorca: (1898 -1936) Sonetos del amor oscuro

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Ciudad encantada 1
Ciudad encantada: Tormo (fotojjferia)

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Pico Tres Mares

LEER EL PAISAJE

PICO TRES MARES

Gerardo Diego: Vuelta de peregrino


FOTO JJFERIA: Pico Tres Mares en la Sierra de Híjar de la Cordillera Cantábrica, panorámica al atardecer desde su cima

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LEER EL PAISAJE
El Pico Tres Mares es la única montaña de España en la que nacen tres ríos distintos que llevan sus aguas a tres mares distintos (foto jjferia)

PICO TRES MARES

Ni una gasa de niebla
ni una lluvia o cellisca
ni una dádiva de nieve
ni un borbollar de fuente candorosa
dejó perderse.
Madre soy de Iberia
que incesante en mi seno, nace y dura.
A los tres mares que la ciñen corren
distintos y purísimas mis aguas.
Al Ebro, el Híjar, el Pisuerga al Duero
y el Nansa se despeña.
Tres destinos
Mediterráneo, Atlántico, Cantábrico.
Y mi cúspide eterna
bendiciendo, vientos de Dios,
España, toda en torno.
Prostérnate en mi altar si eres hispano.
Si de otras tierras, mira, admira y calla.

Gerardo Diego (1896-1987):Vuelta del peregrino

Gerardo Diego y Reinosa
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Ocaso en la Cordillera Cantábrica desde la cima del Pico Tres Mares, máxima altura de la Sierra de Peñalabra (foto jjferia).

ALBUM DE FOTOS (flirckr)
Valle del Nansa

VIDEO DE DIAPOSITIVAS (youtube):

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Ciprés de Silos

Silos 4
  • TEXTO: Al ciprés de Silos (Gerardo Diego: Versos humanos).
  • IMÁGENES: Claustro del monasterio de Santo Domingo de Silos con su simbólico ciprés (foto jjferia).

EL CIPRÉS DE SILOS

Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanando a sí mismo en loco empeño.

Mástil de soledad, prodigio isleño,
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.

Cuando te vi señero, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales,

como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.

Gerardo Diego (1896-1987):
Versos humanos

Gerardo Diego
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Río Duero, río Duero

Duero 2

ROMANCE DEL DUERO

Gerardo Diego: Soria


FOTO JJFERIA: El río Duero a su paso por Soria, puente de piedra y puente de San Saturio

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Álamos 3
El río Duero a su paso por la ciudad entre las ermitas de San Polo y San Saturio (foto jjferia)

ROMANCE DEL DUERO

Río Duero, río Duero,
nadie a acompañarte baja,
nadie se detiene a oír
tu eterna estrofa de agua.

Indiferente o cobarde
la ciudad vuelve la espalda.
No quiere ver en tu espejo
su muralla desdentada.

Tú, viejo Duero, sonríes
entre tus barbas de plata,
moliendo con tus romances
las cosechas mal logradas.

Y entre los santos de piedra
y los álamos de magia
pasas llevando en tus ondas
palabras de amor, palabras.

Quién pudiera como tú,
a la vez quieto y en marcha,
cantar siempre el mismo verso
pero con distinta agua.

Río Duero, río Duero,
nadie a estar contigo baja,
ya nadie quiere atender
tu eterna estrofa olvidada,

sino los enamorados
que preguntan por sus almas
y siembran en tus espumas
palabras de amor, palabras.

Gerardo Diego (1896-1987): Soria

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Álamos 2
El río Duero a su paso por la ciudad entre las ermitas de San Polo y San Saturio (foto jjferia)

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Río Duero, río Duero

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