Castillo del Cid

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Castejón en poder del Cid

Anónimo: Cantar del Mío Cid


Imágenes: Jadraque y su castillo (foto jjferia)

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Plaza e iglesia parroquial de Jadraque (foto jjferia).

Expulsados de Castilla por su rey Alfonso VI, al noveno día del destierro el Cid cruza la frontera entre el reino cristiano y la taifa de Toledo, viajando de noche para no ser descubierto por las tropas musulmanas. Tras evitar la fortaleza de Atienza, los desterrados, necesitados de víveres, toman una población fortificada, identificada como Castejón de Henares o Jadraque. Al mismo tiempo Álvar Fáñez, el lugarteniente del Cid, se lanza con doscientos caballeros a saquear el valle del Henares pasando por Hita y Guadalajara.

Situado en un alto cerro, el castillo de Jadraque, conocido como el castillo del Cid, se alza imponente sobre el valle que abre el curso medio del río Henares. Algunos estudiosos opinan que Jadraque es el Castejón citado en el Cantar, lugar elegido por el Cid para comenzar sus incursiones militares en territorio de la taifa toledana.

El Cid planea el asalto durante toda la noche: Él se queda emboscado esperando el momento oportuno para caer sobre Castejón mientras los de Minaya se adentran sigilosamente por el valle del Henares abajo. En los versos siguientes (456-492 del Cantar del Mío Cid) se narra el asalto y ocupación de la fortaleza para ponderar a continuación el exorbitante botín capturado a los moros tanto en Castejón (supuestamente el actual Jadraque) como en las correrías por el valle del Henares.

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Castillo del Cid en Jadraque junto al río Henares (foto jjferia).

Ya crieban los albores   e vinié la mañana,
ixié el sol,   ¡Dios, qué fermoso apuntava!
En Castejón todos se levantavan,
abren las puertas,   de fuera salto davan,
por ver sus lavores   e todas sus heredanças.
Todos son exidos,   las puertas abiertas han dexadas.
Con pocas de gentes   que en Castejón fincaron;
las yentes de fuera   todas son deramadas.
El Campeador   salio de la çelada,
en derredor corrié   a Castejón sin falla.
Moros e moras   avienlos de ganançia,
e essos gañados   quantos en derredor andan.
Mio Çid don Rodrigo   a la puerta adeliñava;
los que la tienen   quando vidieron la rebata,
Ovieron miedo   e fo desenparada.
Mio Çid Ruy Díaz   por las puertas entraua,
en mano trae    desnuda el espada,
quinze moros matava   de los que alcançava.
Gañó a Castejón   e el oro  y ela plata.
Sos cavalleros   legan con la ganançia,
déxanla a mio Çid,   todo esto non preçia′ nada.

Afeuos los dozientos e tres en el algara,
e sin dubda corren,  toda la tierra preavan;
fasta Alcalá   legó la seña de Minaya,
e de si arriba   tórnanse con la ganançia,
Fenares arriba   e por Guadalfajara.
Tanto traen   las grandes ganançias
muchos gañados,   de oueias e de vacas
e de ropas   e de otras riquizas largas.
Derecha viene   la seña de Minaya;
non osa ninguno   dar salto a la çaga.
Con aqueste aver   tornan se essa conpaña;
fellos en Castejónn   o el Campeador estava.
El castiello dexó en so poder,   el Canpeador cavalga.
Saliólos reçebir   con esta su mesnada,
los braços abiertos   reçibe a Minaya;
«¿Venides, Albarfáñez,   una fardida lança?
Do yo vos enbiás’   bien abría tal esperança.
Esso con esto sea ajuntado   e de toda la ganançia
Dovos la quinta,   si la quisiéredes, Minaya.»

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Castillo del Cid sobre el cerro que se levante junto al río Henares (foto jjferia).

VERSIÓN LIBRE ACTUALIZADA (jjferia):

Ya rompe el alba, viene la mañana y sale el sol. ¡Oh Dios, que bello amanecer! En Castejón se levantan todos, abren las puertas y marchan a trabajar a sus haciendas. Han salido confiados dejando las puertas franqueadas; algunos se ha quedado en Castejón pero la mayoría se dispersa por los campos. El Campeador sale entonces de la emboscada y se lanza sobre Castejón mientras los moros y las moras con sus cuantiosos ganados se afanan por el contorno. Don Rodrigo se dirige hacia las murallas, los guardianes abandonan sus puestos y salen despavoridos ante la proximidad de los atacantes. El Cid se adentra por las puertas y blandiendo la espada da muerte a quince moros que encuentra al paso. Así se apodera de Castejón con todas sus riquezas. Mientras tanto los doscientos tres de la algarada van saqueando la zona en sus correrías. Hasta Alcalá llega el estandarte de Minaya y desde allí regresa con el cuantioso botín remontando el Henares desde Guadalajara. Traen grandes ganancias, nutridos rebaños de ovejas y vacas, ajuares y otras muchas cosas. Altiva regresa la enseña de Minaya sin que nadie se atreva a darle alcance. Ya llegan hasta Castejón donde espera el Campeador con el castillo en su poder. Con su mesnada sale al encuentro de Minaya con los brazos abiertos: «Bienvenido seáis, mi valiente Albarfáñez, nuestra empresa ha resultado todo un éxito. Juntemos lo conseguido entrambos y aceptad cuanto queráis». (Minaya renuncia a su parte correspondiente).

Anónimo (1207): Cantar del Mío Cid

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Castillo del Cid y vista parcial de Jadraque (foto jjferia).
Castillo de Jadraque
Ver el álbum aquí (foto jjferia)

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