Los amantes de Teruel

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  • TEXTO: Muerte de los amantes, final del drama (Juan Eugenio Hartzenbusch: Los Amantes de Teruel).
  • IMÁGENES: Monumento, mausoleo y sepulcro de los supuestos amantes de Teruel en la iglesia de San Pedro y torre mudéjar de San Martín  (foto jjferia).

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JUAN YAGÜE DE SALAS publicó en 1616 su Epopeya Trágica de los Amantes de Teruel, extenso poema de versos endecasílabos, precedidos por el siguiente:

«ARGVMENTO O HIPÓTESI DE LA ACCIÓN DE LOS AMANTES DE TERUEL DESNUDO DE EPISODIOS: (Diego de) Marcilla e (Isabel de) Segura hijos de padres nobles de Teruel, se criaron juntos en su niñez, con título de primos. Hiérelos amor con su flecha de oro. Y siendo Marcilla de edad de ceñir espada, el padre de Segura le impide la entrada en su casa. Tratan los Amantes de que el padre de Marcilla la pida en casamiento para su hijo. Él se excusa con decir que son niños sin consejo, experiencia ni gobierno, si bien no es esa la causa, sino (siendo muy rico) parecerle que Marcilla el mozo era pobre, por ser hijo segundo. Determina el valeroso joven yr a la guerra. Ella ofrece esperarlo siete años sin casarse. Y pasados (aunque poca distancia de tiempo), Segura, a persuasión de sus padres, se casa. Llega Marcilla de la guerra la noche antes del día de las bodas, rico y próspero, y la de aquellas, mientras so celebra el sarao, se mete en el aposento de los novios. Segura recaba de su marido no la goce esta noche, que se cumple vn voto por ella hecho, y el marido se duerme. Marcilla, saliendo detrás de vnos tapices, después de grandes quejas por haberse casado, le pide a Segura, en pago del amor que la ha tenido, un beso, y no queriéndoselo dar, de sentimiento muere. Segura despierta a su marido y le cuenta el caso; y ambos sin ser vistos llevan a Marcilla muerto, y lo dejan a la puerta de la casa de su padre, que estaba al lado. Y otro día llevándolo a enterrar se mete Segura entre las mujeres del entierro, sin ser conocida, y llegados a la iglesia de San Pedro, cubierta con el manto se abraza con el difunto; y queriendola apartar, la descubren, y la hallan muerta, su boca con la de Marcilla, que le quiso dar el beso en muerte que no le dio en vida. Y admirados todos la notan de liviana. El marido cuenta el caso y los entierran juntos en un sepulcro.»

En esta historia envuelta en la leyenda basarían los dramaturgos Tirso de Molina y Juan Eugenio Hartzenbusch sendas obras dramáticas con el título de “Los amantes de Teruel”. En ambas la acción culmina con la muerte de los enamorados. A continuación se reproduce la escena final del drama de Hartzenbusch.

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Torre mudéjar de San Martín de Teruel (foto jjferia)

LOS AMANTES DE TERUEL

Drama en cinco actos en prosa y verso (fragmentos finales)

Habitación destinada a ISABEL en casa de DON RODRIGO. Una gran ventana sin reja en el fondo que da vista a un jardín alumbrado por la luna. Luces en la escena.

ISABEL:   ¿Prometes
una orden mía obedecer?

MARSILLA:   ¡Ingrata!
¿Cuándo me rebelé contra tu gusto?
¿Mi voluntad no es tuya? Dispón, habla.

ISABEL:   Júralo.

MARSILLA:   Sí.

ISABEL: Pues bien: yo te amo. Vete.

MARSILLA:   ¡Cruel! ¿Temiste que ventura tanta
me matase a tus pies, si tu dulzura
con la hiel del dolor no iba mezclada?
¿Cómo esas dos ideas enemigas
de amor y de destierro hiciste hermanas?

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Monumento a los Amantes de Teruel ante el amausoleo junto a la iglesia de San Pedro (foto jjferia)

ISABEL:   Ya lo ves, no soy mía; soy de un hombre
que me hace de su honor depositaria.
Deslindar sus derechos es en vano:
yo debo serle fiel, Dios me lo manda.
Marsilla, virtuosos hemos sido
hasta aquí; la pasión que nos inflama
es una virtud más: ¿por qué pretendes
en la última prueba profanarla?
Si añadir que te adoro es necesario,
que en mi pecho tu imagen estampada
siempre conservaré, yo lo repito,
yo lo juro; mas huye sin tardanza.
Libértame de ti, sé generoso,
libértame de mí.

MARSILLA:   No sigas, basta.
¿Tú la ausencia me intimas? Es la muerte.
¿Cómo puedo vivir sin esperanza?
Yo proteger tu vida pretendía,
pero tus padres suplirán mi falta.
No temas, no, que de mi fin te acuse.
Contento muero porque tú lo mandas.
Permite en recompensa que te estrechen
mis brazos una vez, y que su estampa
deje en tu frente cándida mi labio.

ISABEL: No es posible, Marsilla: soy casada.

MARSILLA:   Es mi postrera súplica.

ISABEL:   ¿No tienes
piedad de una mujer enamorada?

MARSILLA:   ¡Oh!, tenla tú de mí. Será el abrazo
de un hermano dulcísimo a su hermana,
cual mi fe tierno, cual tu frente puro.

ISABEL:   No te acerques.

MARSILLA: En vano me rechazas.

ISABEL:   ¡Dios eterno! ¡Salvadme! Deteneos,
Marsilla, o grito a don Rodrigo…

MARSILLA:   Llama,
llámale, fementida; mas no creas
que tu voz oiga y a tu grito salga.
No lisonjeros plácemes oyendo,
su vanidad en el estrado sacia,
no; lejos de los muros de la villa
muerde la tierra que su sangre baña.

ISABEL:   ¡Qué horror! ¿Le has muerto?

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Detalle del munumento funerario de los Amantes de Teruel: Isabel de Segura y Diedo de Marsilla (foto jjferia)

[…]

MARSILLA:   ¡Desdichada…!

ISABEL:   ¿Qué es lo que hiciste?

MARSILLA:   Tu traición revelas.
¡Impostora! -¡Y decía que me amaba!

ISABEL:   ¡Hombre de maldición! ¡Ojalá nunca
de Teruel las almenas avistaras!
¡Cruel! ¿Amor a reclamar te atreves
de una mujer por ti despedazada?
Ya te aborrezco.

MARSILLA:   ¡Oh Dios! ¡Ella lo dice!
(Cae en un escaño como herido de un rayo.)
No puedo más.

ISABEL:   ¡Qué miro! Se desmaya.
Perdóname un momento de despecho…

MARSILLA
Isabel me aborrece… ¡Me engañaba!
Aquí siento… ¡qué angustia! Yo la adoro…
y ella me aborrecía… ella me mata.
(Muere.)

ISABEL
¡Madre mía! ¡Favor! Marsilla… ¡Cielos!
Parado el corazón, la frente helada…

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Muerte de los Amantes de Teruel en un relieve de la escalinata de las torres neomudéjares (foto jjferia)

[…]

ISABEL:   Pero también de mí se apiada el cielo.
Ya de la eternidad me abre la puerta,
y de mis ojos huye el mundo entero,
y una tumba diviso solamente
con un cadáver, y a su lado un hueco.
¡Marsilla…! Yo te amé, siempre te amaba…
Tú me lloraste ajena, tuya muero.
 
Arrójase sobre el cuerpo de DON DIEGO, y expira quedando de rodillas abrazada con él.

Juan Eugenio Hartzenbusch: Los Amantes de Teruel

LEER MÁS
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Escenario del mausoleo de los Amantes de Teruel (foto jjferia)
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Sepulcros de los Amantes de Teruel, obra del escultor Juan de Ávalos (foto jjferia)

Los amantes de Teruel por Antonio Muñoz Degrain, Museo del Prado.

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