Campo de Montiel

Montiel4
  • IMÁGENES.- Montiel y su castillo, monolito levantado en el lugar donde murió del rey Pedro I a manos de su hermanastro Enrique II (foto jjferia).
  • TEXTOS.- El fratricidio; fragmentos (Duque de Rivas: Romances históricos) ♦ De cómo el rey don Pedro salió de Montiel, é morió (Canciller López de Ayala: Crónica de los reyes de Castilla).

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Este romance del escritor romántico Duque de Rivas, cuyo primer título era El castillo de Montiel, tiene por fuente principal la «Crónica de don Pedro» de López de Ayala. El Canciller fue contemporáneo de los hechos formando al principio parte del bando “emperejilado” (partidarios de Pedro I) para defender después, al cambiar el cariz de la contienda, la causa del bastardo Enrique de Trastámara. El relato se centra en la lucha fratricida de los hermanastros por el trono castellano. Tras la sangrienta batalla de Montiel, Pedro se refugió en su fotaleza. El futuro Enrique II, ayudado por el francés Duguesclin (Beltran de Claquín), atrae con engaño a la tienda de éste a su enemigo para posibilitar su fuga. Entonces se produjo el encuentro de ambos contendientes que se enzarzaron en una pelea cuerpo a cuerpo hasta caer en tierra quedando encima Pedro. Pero Bertrand Duguesclin, con su hercúlea mano, hizo que Enrique quedase sobre su hermano, diciendo: «Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor». Momento que aprovechó el de Trastámara para apuñalar al desdichado Pedro, que pasaría a la historia con el sobrenombre de «el Cruel». El castillo de Montiel y sus aledaños es el escenario donde se desarrollaron los hechos que se narran en el fragmento reproducido de la crónica del Canciller Ayala y en el romance del Duque de Rivas (foto jjferia).

Montiel2
Ruinas del castillo de la Estrella testigo de la tragedia (foto jjferia).

EL FRATRICIDIO (Castillo de Montiel)

II. El castillo

Inútil montón de piedras,
de años y hazañas sepulcro,
que viandantes y pastores
miran de noche con susto,
cuando en tus almenas rotas
grita el cárabo nocturno,
y recuerda las consejas
que de ti repite el vulgo;
escombros que han perdonado,
para escarmiento del mundo,
la guadaña de los siglos,
el rayo del cielo justo;
esqueleto de un gigante,
peso de un collado inculto,
cadáver de un delincuente
de quien fue el tiempo verdugo;
nido de aves de rapiña,
y de reptiles inmundos
vivar, y en que eres lo mismo
de lo que eras ha cien lustros;
pregonero que publicas
elocuente, aunque tan mudo,
que siempre han sido los hombres
miseria, opresión, orgullo;
de Montiel viejo castillo,
montón de piedras y musgo,
donde en vez de centinelas
gritan los siniestros búhos,
¡cuán distinto te contemplo
de lo que estabas robusto,
la noche aquella que fuiste
del rey don Pedro refugio!
[…]

Montiel3
Vista general de la población y lugar del histórico fraticidio (foto jjferia).

IV. Los dos hermanos

De mosén Beltrán Claquín
ante la tienda, de pronto
páranse dos caballeros
ocultos en los embozos.
El rey don Pedro era el uno,
Rodríguez Sanabria el otro,
que en la fe de un enemigo
piensan encontrar socorro.
[…]
Don Enrique fue el primero
que con satánico tono,
«¿Quién de estos dos es -prorrumpe-
el objeto de mis odios?»
«Vil bastardo -le responde
don Pedro, iracundo y torvo-,
yo soy tu rey; tiembla, aleve;
hunde tu frente en el polvo.»
Se embisten los dos hermanos;
y don Enrique, furioso,
como tigre embravecido,
hiere a don Pedro en el rostro.
Don Pedro, cual león rugiente,
«¡Traidor!», grita; por los ojos
lanza infernal fuego, abraza
a su armado hermano, como
a la colmena ligera
feroz y forzudo el oso,
y traban lucha espantosa
que el mundo contempla absorto.
Caen al suelo, se revuelcan,
se hieren de un lado y otro,
la tierra inundan en sangre,
lidian cual canes rabiosos.
Se destrozan, se maldicen,
dagas, dientes, uñas, todo
es de aquellos dos hermanos
a saciar la furia poco.

Montiel1
Vista parcial de la población con el castillo al fondo (foto jjferia).

Pedro a Enrique al cabo pone
debajo, y se apresta, ansioso,
de su crueldad o justicia
a dar nuevo testimonio;
cuando Claquín (¡oh desgracia!,
en nuestros debates propios
siempre ha de haber extranjeros
que decidan a su antojo),
cuando Claquín, trastornando
la suerte, llega de pronto,
sujeta a don Pedro, y pone
sobre él a Enrique alevoso,
diciendo el aventurero
de tal maldad en abono:
«Sirvo en esto a mi señor;
ni rey quito, ni rey pongo.»
No duró más el combate;
de su rey en lo más hondo
del corazón la corona
busca Enrique, hunde hasta el pomo
el acero fratricida,
y con él el puño todo
para asegurarse de ella,
para agarrarla furioso.
Y la sacó… goteando
¡sangre!… De funesto gozo
retumbó en el campo un viva,
y el infierno repitiolo.

DUQUE DE RIVAS (1791-1865):
El fratricidio, fragmentos (Romances históricos).

LEER MÁS …
Montiel5
Aquí murió el rey D. Pedro I de Castilla, Montiel 23-3-1369 (foto jjferia).

De cómo el rey don Pedro salió de Montiel, é morió

El Rey Don Enrique, desque ovo desbaratado la pelea de Montiel, é vió al Rey Don Pedro acogido al castillo que y era, puso muy gran acucia en facer cercar con una pared de piedra seca al lugar de Montiel, é otrosi puso muy grandes guardas de día é de noche en derredor por rescelo que el Rey Don Pedro non se fuese de allí. E asi fue que estaba y con el Rey Don Pedro en el castillo de Montiel un Caballero que decian Men Rodriguez de Senabria.  […]

E en tal manera se fizo, que finalmente el Rey Don Pedro, por que estaba ya tan afincado en el castillo de Montiel que non lo podia sofrir, é algunos de los suyos se venian para el Rey Don Enrique, é otrosi porque non tenian agua si non poca, por esto, é con el esfuerzo de las juras que le avian fecho aquellos con quien Men Rodriguez tratara este fecho, aventuróse una noche, é vínose para la posada de Mosen Beltrán, é púsose en su poder armado de unas fojas, é en un caballo. E así como alli llegó descavalgó del caballo ginete en que venia dentro en la posada de Mosen Beltran, é dixo a Mosen Beltran: “Cavalgad, que ya es tiempo que vayamos”. E non le respondió ninguno, porque ya lo avian fecho saber al Rey Don Enrique como el Rey Don Pedro estaba en la posada de Mosen Beltran. Quando esto vió el Rey Don Pedro dubdó, é pensó que  el fecho iba á mal, é quiso cavalgar en el su caballo ginete en que avia venido; é uno de los que estaban con Mosen Beltran travó dél, é díxole: “Esperad un poco”. E tóvole, que non le dexó partir.  […]  E luego sópolo el Rey Don Enrique, que estaba ya apercebido é armado de todas sus armas, é el bacinete en la cabeza, esperando este fecho. E vino alli armado, é entró en la posada de Mosen Beltran: é asi como llegó el Rey Don Enrique, travó del Rey Don Pedro. E él non le conoscia, ca avia grand tiempo que non le avia visto: é dicen que le dixo un Caballero de los de Mosen Beltran: “Catad que este es vuestro enemigo”. E el Rey Don Enrique aun dubdaba si era él: é dicen que dixo el Rey Don Pedro dos veces: “Yo só, yo só”. E estonces el Rey Don Enrique conoscióle, é firióle con una daga por la cara: é dicen que amos á dos cayeron en tierra, é el Rey Don Enrique le firió estando en tierra de otras feridas. E allí murió el Rey Don Pedro.

Canciller Lopez de Ayala (1332-1407): Crónica de los reyes de Castilla.

Leer más
Montiel4
Monolito erigido en recuerdo de la tragedia próximo al cerro de San Polo al fondo (foto jjferia).

Pinterest_logo

wikiloc

Inicio

Un comentario sobre “Campo de Montiel

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s