Monasterio de Yuste

Yuste 6

Yuste

Miguel de Unamuno: «Por tierras de Portugal y España»


Imágenes: Monasterio de Yuste (foto jjferia)

Yuste - foto jjferia

LECTURA PREVIA: Una visita al Monasterio de Yuste (Pedro A. de Alarcón); cap.I(fragmento) Detengámonos ahora á contemplar un inmenso Escudo de piedra que adorna la alta cerca de que hablamos antes. Él resume y compendia todo lo que hemos de ver y de pensar dentro de Yuste. Aquel Escudo, abrigado por las poderosas alas del águila de dos cabezas y encerrado entre las dos columnas de Hércules, con la leyenda de Plus ultra, comprende en sus cuarteles las armas de todos los Estados del augusto Monje. De estas armas resulta que el hombre que fué allí á abreviar voluntariamente su vida y á anticipar su muerte, acababa de ser en el mundo: «Emperador de los romanos, Rey de Alemania, de Castilla, de León, de Aragón, de las dos Sicilias, de Jerusalén, de Hungría, de Dalmacia, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Sevilla, de Mallorca, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarbes, de Algeciras, de Gibraltar, de las islas de Canaria, de las Indias, Islas y Tierra Firme del mar Océano; Archiduque de Austria, Duque de Borgoña, de Brabante, de Loteringia, de Corincia, de Carmola, de Luzaburque, de Luzemburque, de Gueldres, de Athenas y Neopatria; Conde de Brisna, de Flandes, del Tirol, de Abspurque, de Artoes y de Borgoña; Palatino de Nao, de Holanda, de Zelanda, de Ferut, de Fribuque, de Amuque, de Rosellón, de Aufania; Lantzgrave de Alsacia; Marqués de Borgoña y del Sacro Romano Imperio, de Oristán y de Gociano; Príncipe de Cataluña y de Suevia; Señor de Frisa, y de la Marca, y de Labomo, de Puerta; Señor de Vizcaya, de Molina, de Salinas, de Tripol, etc.» Encima del Escudo hay un Medallón con un busto de San Jerónimo en alto relieve. Debajo del Escudo se lee esta Inscripción, casi borrada por la acción del tiempo sobre la mala calidad de la piedra: «En esta santa casa de San Jerónimo se retiró á acabar su vida el que toda la gastó en defensa de la Fe y conservación de la Justicia, Carlos V, Emperador, Rey de las Españas, cristianísimo, invictísimo. Murió á 21 de Septiembre de 1558.»

YUSTE

Llegamos a Cuacos, y, no bien apeados de nuestras caballerías, emprendimos a pie la subida a Yuste, con la impaciencia natural de quien va a ver un lugar consagrado por la Historia. El sitio en que vivió sus últimos años y murió un hombre que llenara en un tiempo a Europa con su nombre y su fortuna.

No se ve lo que del monasterio queda hasta que no se está en él, y se padece, en un cierto sentido, una desilusión, aunque luego esta se rectifique.

Nunca debió ser, como ya os dije, muy rico el monasterio en que fue a morir Carlos V; pero hoy, desmantelado y empobrecido, ofrece pobrísimo aspecto. Y aún más pobre debió ofrecerlo cuando lo visitó Castelar, antes de encargarse de él los franciscanos que hoy lo ocupan.

La iglesia es espaciosa pero sencillísima y muy pobre. La sillería del coro, de no gran mérito, está distribuida entre varios pueblecitos. Lo más de ella en Cuacos. El Retablo nos dijeron que estaba en Casatejada. Los ornamentos, los libros del coro, todo se desparramó.

A la entrada muestran un nogal que dicen plantó allí el emperador. Y es una de las cosas más permanentes de cuantas nos dejó aquel hijo de la fortuna.

¡Melancólico espectáculo el del claustro del monasterio, hoy en ruinas! Las desnudas piedras se calientan al sol; yacen por el suelo entre maleza y hierbajos. Los sillares que abrigaron las siestas y las meditaciones de los jerónimos; columnas truncadas se proyectan sobre la verdura del monte y el azul del cielo, y piensa uno, modificando la sentencia del clásico, que hasta las ruinas perecerán, etiam ruinae peribunt.

Junto a la iglesia está el llamado palacio de Carlos V, con su amplio mirador que se abre a un vallecito de frondosidades, y más allá, por un escotadura entre las lomas, la vasta llanura soleada, y en lontananza los contornos azules de remotas sierras. Parece, visto desde el mirador aquel, que es un mundo limitado, un campo de aventuras el que se nos despliega allende la abertura de la soledad del monte. Y yo pensaba que, contemplando el emperador aquellas extensiones que se pierden de vista, pensaría muchas trades de otoño, a la hora de acostarse el sol, en todo lo que tras de sí había dejado: la rota de los Comuneros, los esplendores de América, la captura de Francisco I, la Dieta de Worms. Y pasarían por su mente Padilla, el cardenal Adriano, Hernán Cortés, Pizarro, Lutero y tantos otros gigantes de aquel su reinado tam henchido de Historia.

¿Cómo fue aquel hombre a enterrarse en aquellas soledades serranas? Allí os muestran el desnudo y pobre cuarto donde murió; allí otro cuarto donde dicen que durmió alguna vez Felipe II, y en Cuacos una humilde casa en la que os aseguran vivió algún tiempo Don Juan de Austria. Y todo ello pobrísimo; hoy al menos.

Hoy, los caminos para llegar a Yuste son malos, escarpados y pedregosos; pero ¿y entonces? lleváronle en litera y por lo más fragoso de la sierra. En Jarandilla se detuvo y allí demoró algún tiempo, en el castillo de los condes de Oropesa, hoy en ruinas, hasta que en Yuste le prepararon alojamiento.

Emprendimos la caminata a pie, de Cuacos a Jarandilla, por un camino que es un tormento para los pies y una delicia para los ojos. Frescura y verdor por todas partes. Corpulentos castaños encandelados, y por entre ellos algún torrente que baja saltando y rompiéndose en las rocas desde lo alto de la sierra. Una naturaleza risueña y amable, tal como suele ofrecérsenos en estas sierras de la meseta interior de España.

Miguel de Unamuno (1864-1936)Por tierras de Portugal y España

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2 comentarios sobre “Monasterio de Yuste

  1. Lástima que un lugar tan histórico esté tan dejado y abandonado. Solo la naturaleza abrupta y agradecida permite abrigar el entorno de ese espectacular Monasterio como es el de Yuste. No se entiende cómo el gobierno mira hacia otros menesteres y deja en el olvido y a su suerte, lo que es la historia y nuestra cultura, La Junta tendría que poner cartas en el asunto.

    1. Ten en cuenta que Unamuno visitó el monasterio de Yuste a principios del siglo pasado cuando se hallaba en completo abandono tras la destrucción sufrida en la Guerra de la Independencia, y por tanto muchos años antes de la reconstrucción del monumento llevada a cabo a mediados del siglo XX.

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