San Pedro de Cardeña

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EL CID EN EL MONASTERIO DE CARDEÑA

Anónimo: “Cantar del Mío Cid”


Imagenes: Monasterio de San Pedro de Cardeña y panteón del Cid (foto jjferia)

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Panteón del Cid en donde estuvieron sepultados Don Rodrigo y Dª Jimena (foto jjferia).

CANTAR DEL MÍO CID
Destierro de Mío Cid

El Cid acusado por algunos envidiosos de haberse guardado parte de los tributos de los reyes moros de Andalucía, es desterrado por el rey Alfonso. El Cid parte de Vivar hacia Burgos, aquí nadie le da refugio ya que el rey Alfonso ha dicho que aquel que le de refugio perderá sus bienes, y además los ojos de la cara y aun el cuerpo y el alma; pero Martín Antolinez hospeda y abastece a sus seguidores. Sin recursos, el héroe urde una estratagema para conseguir oro y plata de los judíos Raquel y Vidas, a quienes deja en empeño dos arcas de arena. En el monasterio de San Pedro de Cardeña deja a Jimena su esposa y a su dos hijas. Los versos 232-267 del cantar narran la llegada al monasterio y la emotiva despedida del Campeador, antes de abandonar Castilla para dirigirse a tierra de moros:

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Estatua ecuestre del Cid Campeador a lomos de Babieca en la ciudad de Burgos (foto jjferia)

Tornavas Martin Antolinez a Burgos   e mio Çid aguijó
pora San Pero de Cardeña   quanto pudo a espolón,
con estos cavalleros   quel sirven a so sabor.
Apriessa cantan los gallos   e quieren quebrar albores
quando llegó a San Pero   el buen Campeador.
El abbat don Sancho,   christiano del Criador
rezava los matines   abuelta de los albores;
í estava doña Ximena   con çinco dueñas de pro,
rogando a San Pero   e al Criador:
«¡Tú que a todos guías   val a mio Çid el Campeador!»

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Monasterio de San Pedro de Cardeña donde, según el Cantar, dejó el Cid antes de salir para el destierro a su esposa y a sus hijas (foto jjferia).

Llamavan a la puerta, í sopieron el mandado;
!Dios, que alegre fue   el abbat don Sancho!
Con lumbres e con candelas   al corral dieron salto,
con tan grant gozo reçiben   al que en buen ora nasco:
«¡Gradésco lo a Dios, mio Çid!»   dixo el abbat don Sancho;
«Pues que aqui vos veo   prendet de mi ospedado.»
Dixo el Çid: «Graçias, don abbat,   e so vuestro pagado.
Yo adobaré conducho   pora mi e pora mis vassallos;
mas por que me vo de tierra   dovos çinquaenta marcos,
si yo algun dia visquier   servos han doblados.
Non quiero fazer en el monesterio   un dinero de daño;
evades aquí pora doña Ximena   dovos çien marcos;
a ella e a sus fijas e a sus dueñas   sirvádes las est año.
Dues fijas dexo niñas   e prendet las en los braços;
aquí vos las acomiendo a vos,   abbat don Sancho;
dellas e de mi mugier   fagades todo recabdo.
Si essa despenssa vos falleçiere   o vos menguare algo,
bien las abastad,   yo assi vos lo mando;
por un marco que despendades al monesterio daré yo quatro».
Otorgado gelo avie   el abbat de grado.
Afevos doña Ximena   con sus fijas do va llegando,
señas dueñas las traen   e adúzen las adelant.
Ant’el Campeador   doña Ximena fincó los inojos amos,
llorava de los ojos,   quisol besar las manos:
«¡Merçed, Campeador,   en ora buena fuestes nado!
Por malos mestureros   de tierra sodes echado.

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Claustro ed Monaterio de San Pedro de Cardeña(foto jjferia).

Entre tanto un centenar de caballeros se juntan en Burgos y llegan a Cardeña para acompañar Cid como vasallos, este dispone seguir su camino por la mañana. En la iglesia de San Pedro de Cardeña, doña Jimena tras la oración de los maitines ruega a Dios y a San Pedro que libre de todo mal a su marido. Tras la inevitable y apenada despedida, el Cid Campeador marcha al destierro:

El Çid a doña Ximena iva la abraçar (foto jjferia),

Tu eres rey de los reyes   e de tod el mundo padre,
a ti adoro e creo   de toda voluntad,
e ruego a San Peydro   que me ayude a rogar
por mio Çid el Campeador   que Dios le curie de mal,
¡quando oy nos partimos   en vida nos faz juntar!
e ruego a San Peydro   que me ayude a rogar
por mio Çid el Campeador   que Dios le curie de mal,
¡quando oy nos partimos   en vida nos faz juntar!»
La oraçion fecha,   la missa acabada la an,
salieron de la eglesia,   ya quieren cavalgar.
El Çid a doña Ximena   iva la abraçar,
doña Ximena al Çid   la manol va besar,
lorando de los oios   que non sabe que se far.
Y el a las niñas   torno las a catar:
«A Dios vos acomiendo, fijas,   e a la mugier e al Padre spirital;
agora nos partimos,   Dios sabe el ajuntar.»
Lorando de los ojos   que non viestes atal,
asis parten unos d’otros   commo la uña de la carne.
Mio Çid con los sos vassallos   pensso de cavalgar;
a todos esperando   la cabeça tornando va.

Anónimo: Cantar de Mío Cid

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Despedida del Cid de su familia en el Monasterio de San Pedro de Cardeña (foto jjferia)
Lorando de los ojos que non viestes atal (foto jjferia),

San Pedro de Cardeña


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