Vivar del Cid

Iglesia de Vivar
  • TEXTO: Cantar del Mío Cid, versos 1-20 (Autor anónimo).
  • IMÁGENES: Iglesia de Vivar y monumento del Cid; castillo y catedral de Burgos (foto jjferia).

El manuscrito conservado se inicia cuando el Cid y sus hombres se disponen para salir apresuradamente de Castilla, pues se acerca el final del plazo impuesto por el rey Alfonso. Tras dejar el pueblo de Vivar, de donde era natural, dejando allí su casa abandonada, el Cid, acompañado de un pequeño grupo de fieles, se dirige a la vecina ciudad de Burgos. Los ciudadanos salen a las ventanas a verlo pasar, dando muestras de su dolor, pero su pena por el héroe no es capaz de hacerles contravenir la orden real que prohíbe hospedar y abastecer al desterrado.

DESTIERRO DEL CID (versos 1-20)

Mio Çid movió de Bivar   para Burgos adeliñado,
assí dexa sus palaçios   yermos e desheredados.

  • 1. Adiós del Cid a Vivar (aquí comienza el manuscrito de Per Abbat)

De los sos ojos tan   fuertemientre llorando,
tornava la cabeça   í estávalos catando.
Vio puertas abiertas   e uços sin cañados,
Alcándaras vazias   sin pielles e sin mantos
e sin falcones   e sin adtores mudados.
Sospiró mio Çid,   ca mucho avié grandes cuidados.
Fabló mio Çid   bien y tan mesurado:
¡Grado a tí, señor padre,   que estás en alto!
Esto me han buelto   mios enemigos malos.

  • 2. Agüeros en el camino de Burgos:

Allí piensan de aguijar,   allí sueltan las riendas.
A la exida de Bivar   oviéron la corneja diestra,
e entrando a Burgos   oviéronla siniestra.
Meçió mio Çid los hombros   y engrameó la tiesta:
¡Albriçia, Álbar Fáñez,   ca echados somos de tierra!
Mas a grand ondra   tornaremos a Castiella.

  • 3. El Cid entra en Burgos

Mio Çid Roy Diaz   por Burgos entróve,
En su conpaña,   sesaenta pendones;
exién lo veer   mugieres y varones,
burgeses y burgesas    por las finiestras sone,
Plorando de los ojos,   tanto avién el dolore.
De las sus bocas   todos dizían una razóne:
¡Dios qué buen vasallo,   si oviesse buen Señore!

Autor anónimo
Cantar del Mío Cid

El destierro del Cid
Leer más

Monumento al Cid en Vivar

Versión modernizada por Pedro Salinas:

El Cid sale de Vivar, a Burgos va encaminado,

allí deja sus palacios yermos y desheredados.

Los ojos de Mío Cid mucho llanto van llorando;

hacia atrás vuelve la vista y se quedaba mirándolos.

Vio como estaban las puertas abiertas y sin candados,

vacías quedan las perchas ni con pieles ni con mantos,

sin halcones de cazar y sin azores mudados.

Y habló, como siempre habla, tan justo tan mesurado:

“¡Bendito seas, Dios mío, Padre que estás en lo alto!

Contra mí tramaron esto mis enemigos malvados”.

Ya aguijan a los caballos, ya les soltaron las riendas.

Cuando salen de Vivar ven la corneja a la diestra,

pero al ir a entrar en Burgos la llevaban a su izquierda.

Movió Mío Cid los hombros y sacudió la cabeza:

“¡Ánimo, Állvar Fáñez, ánimo, de nuestra tierra nos echan,

pero cargados de honra hemos de volver a ella! “

Ya por la ciudad de Burgos el Cid Ruy Díaz entró.

Sesenta pendones lleva detrás el Campeador.

Todos salían a verle, niño, mujer y varón,

a las ventanas de Burgos mucha gente se asomó.

¡Cuántos ojos que lloraban de grande que era el dolor!

Y de los labios de todos sale la misma razón:

“¡Qué buen vasallo sería si tuviese buen señor!”

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