Serrana de la Vera

Serrana 1
  • TEXTO: Romance de La Serrana de la Vera (Anónimo popular).
  • IMÁGENES: Garganta de la Olla: Monumento a la Serrana en el Mirador del mismo nombre (foto jjferia).

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LA SERRANA DE LA VERA

En Garganta de la Olla,
siete leguas de Plasencia,
habitaba una serrana
alta, rubia y sandunguera.
Con vara y media de pecho,
cuarta y media de muñeca,
con una trenza en el pelo
que a los zancajos le llega.
A uso de cazadora,
gasta falda a media pierna,
en la cintura correa
y en el hombro, la ballesta.
Cuando tiene gana de agua,
se baja pa la ribera,
cuando tiene gana de hombre
se sube a las altas peñas.
Pasa uno, pasan dos:
No ha pasado el que ella quiera.
Ha pasado un serranillo,
con una carga de leña,
y le agarró de la mano
para llevarle a su cueva.
No le lleva por caminos,
ni tampoco por veredas,
le lleva por altos montes
por donde nadie le vea.
Ya llegaron a la cueva,
le mandó cerrar la puerta,
y el serrano, muy astuto,
la dejó un poco entreabierta.
Al entrar en su escondrijo,
vio un montón de calaveras,
de hombres que había matado
aquella terrible fiera.
¡Tú alégrate, serranillo,
buena noche nos espera!
De conejos y perdices
le guisó una rica cena.
Bebe, serranillo, bebe,
agua de esa calavera,
que puede ser que algún día
otros, de la tuya beban.
Dime, serranillo, dime :
-¿sabes tocar la vihuela?
– Sí señora, si lo sé
y el rabel, si lo tuviera.
Tú tocarás el rabel.
Yo tocaré la vihuela.
Pensó dormir al serrano
y el serrano durmió a ella.

Serrana 4
Mirador de la Serrana: Monumento a la Serrana de la Vera (foto jjferia).

Apenas la vio dormida
salió corriendo hacia fuera;
pero pronto despertó
aquella maldita fiera.
Mucho rato va corriendo
sin atrás volver cabeza
pero cuando la volvió
como si no la volviera.
Vio de venir la serrana
saltando de piedra en piedra,
con una honda en la mano,
bramando como una fiera.
Puso una china en la honda
que pesaba arroba y media,
y con la fuerza que lleva
le ha quitado la montera.
Vuelve, serranillo, vuelve,
vuelve atrás por la montera,
que es de paño rico y fino ,
y no es razón que se pierda.
Si es de paño rico y fino,
así se estila en mi tierra;
mis padres me compran otra
y si no, me estoy sin ella.
Por Dios te pido, serrano,
que no descubras mi cueva;
que si acaso la descubres
puede ser que en ella mueras.
Que tu padre fue pastor,
Que tu madre fue una yegua,
Que tu padre comía pan,
Que tu madre comía hierba.
Tu padre será el caballo,
Tu madre será la yegua
Y tú serás el potrillo
que relinche por la sierra.

Romance anónimo

La sensualidad sanguinaria de la Serrana del romance popular impresionó a autores dramático del s. XVII como Lope de Vega y Vélez de Guevara, quienes la trasformaron en personaje literario: En “La Serrana de la Vera o de Plasencia”, de Lope de Vega, la protagonista de nombre Leonarda escapa a la sierra debido a un desengaño amoroso, donde comete una serie de tropelías. En  “La Serrana de la Vera” de Luis Vélez de Guevara, la serrana se llama Gila, es natural de Garganta la Olla. A pesar de su “hombría”, es de una extrema belleza femenina. Su atractivo físico acaba llamando la atención de un capitán que se hospeda en casa de su padre Giraldo. Este soldado la seduce y más tarde la abandona. Tal desdén provoca que la aldeana planee vengarse, venganza que hace extensible a todos los hombres. Gila huye al monte y actúa en él como una bandolera. La obra tiene un final trágico, con la muerte de Gila tras cumplir su venganza.

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